De vegetariano estricto a loco por KFC: los extraños gustos alimenticios de Michael Jackson
Michael Jackson, el “Rey del Pop”, era una persona que no dejaba de sorprender (y sigue haciéndolo): no solo por su voz y su espectacularidad musical, sino también por sus extravagantes gustos por la comida. Los detalles sobre la dieta del artista han salido a la luz poco a poco gracias a múltiples entrevistas con sus allegados, quienes revelan qué fascinaba (o irritaba) a la estrella.
Curiosidad: Existe otro Michael Jackson, conocido como el “rey del scotch”, aunque esta vez se trata de un periodista británico nacido en 1947 y muy recordado por su cultura del whisky.
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Los años 80: el rey del pop fue un vegetariano peculiar
En 1979, coincidiendo con el lanzamiento del álbum Off the Wall, Jackson se comprometió con la música buscando ser un artista de alto rendimiento. Por ello, el cantante de Indiana cambió su dieta para convertirse en vegetariano estricto, lo que, combinado con la medicina estética, le perfeccionó las facciones agudas de la cara gracias a unos pómulos prominentes y un bajísimo índice de grasa corporal.
Según relataron sus chefs, él mismo les decía: "Soy un bailarín, y quiero alimentos que no me provoquen calambres mientras bailo". Sin embargo, el compositor y las verduras jamás lograron hacer buenas migas. Cuentas sus cocineros que a menudo tenían que camuflar los vegetales en pizzas para que se los comiera.
El chef Mani Niall lo describió una vez como "un vegetariano al que no le gustaban las verduras".
Los años 90 para Michael Jackson: cuando seas padre comerás… pollo frito
Al final de los 90, al poco del nacimiento del primero de sus hijos -Michael Joseph Jackson Jr.-, dejó de ser vegetariano, y regresó a su amor por la comida típica de su Indiana natal: el pollo frito.
Porque el amor todo lo puede; y si no, que hablen de cómo el KFC enamoró al cantante durante décadas. El virtuoso intérprete tenía una relación muy estrecha con el pollo de este local. Un claro ejemplo es que en sus itinerarios de vuelo siempre tenía que haber KFC y chicles Big Red, independientemente de si volaba por la mañana, al mediodía o por la noche.
Magic Johnson, amigo de Jackson y jugador de baloncesto, dijo en el funeral del cantante que una vez el artista lo invitó a cenar a su casa y este apareció con un balde de KFC.
Se comentaba entre bastidores que, en ocasiones, se escapaba de las reuniones para ir a comprar su ansiado bocado. Hay quien, a día de hoy, aun especula que, al convertirse en amigo personal de la marca, llegó a recibir la receta secreta de la cadena de restaurantes.
Michael Jackson era goloso, pero a su manera
Jackson tenía un paladar muy dulce, pero con una particularidad extraña para la mayoría de la gente: no soportaba el chocolate. Detestaba tanto su olor como su sabor. Ante esta extraña contradicción, los chefs del estadounidense encontraron diferentes maneras de saltarse este ingrediente con recetas como:
- Las "Ookies": Para satisfacer sus antojos de azúcar, su chef desarrolló unas galletas especiales a las que Michael bautizó como "Ookies". Estaban hechas de mantequilla de nuez, jarabe de arce (maple) y harina integral.
- También disfrutaba mucho de las donas glaseadas, el helado con galletas, el pastel de boniato (sweet potato pie) y el pudín de vainilla caliente.
Pasión por el vino: un romance secreto
Para poder tomar una copa sin afectar su imagen pública, el Rey del Pop pedía a su equipo que introdujera vino en latas de Coca-Cola. Se sabía que en su rancho, Neverland, tenía una gran cava de vinos, de la que cuidaba y completaba con dedicación.
Jackson llama al vino blanco "el jugo de Jesús" y al tinto "sangre de Jesús".
Otra curiosidad es que, en general, no se vio a la estrella consumir agua asiduamente, ya que para hidratarse durante sus ensayos usaba zumo de naranja.
En definitiva, Michael Jackson era un hombre de extremos en la mesa: podía exigir una dieta fresca y saludable por la mañana, y terminar el día devorando un cubo de pollo frito.