
En la historia más reciente de la gastronomía española, Dani García protagonizó uno de esos hitos que dejó al mundo atónitos: renunciar a 3 estrellas Michelin a cambio de hacer de la alta cocina una más accesible a todos. Pero, la humildad, el esfuerzo y compromiso volvieron a premiarse cuando en 2024, el andaluz no solo recuperó el triestellato (2 en Smoked Room en Madrid y una en en Dubái) sino que se convirtió en su primer reconocimiento de la Guía Michelin en el extranjero.
Para algunos, “cosa de locos”, para Dani, simplemente una historia de entrega y lealtad, pero sobre todo de amor por su tierra, Andalucía. En el marco de Vestial 2025, conversamos con el creador de Grupo Dani García, con 11 marcas de restaurante en Marbella, Madrid, Barcelona, Doha, Londres, Dubai, Budapest, Tarifa y Nueva York.
¿Cuál crees que es la clave de tu éxito?
Es difícil definir el éxito, porque depende mucho de la perspectiva de cada persona. Para alguien con una discapacidad, el éxito puede ser dar un paso; para mí, el éxito es un concepto aún en construcción. No me considero una persona que haya alcanzado su máximo éxito porque siento que aún tengo mucho por hacer.
Si tuviera que señalar una clave, diría que es la combinación de trabajo duro, creer en uno mismo y ponerle pasión a cada proyecto. Suena típico, pero es la verdad. Al final, todo depende de la dedicación y la fe que tengas en lo que haces.
Tienes una amplia gama de restaurantes en distintos países, cada uno con culturas gastronómicas diferentes. ¿Cómo logras mantener el sello ‘Dani García’ en todos ellos?
Es un reto, sin duda. Desde el principio, decidí que cada concepto debía tener su propia identidad. Es fácil caer en la tentación de repetir platos que funcionan bien en un restaurante y llevarlos a otro, pero siempre me pongo como norma evitarlo.
Intento que cada marca tenga su propia personalidad, con una esencia diferenciada. Por ejemplo, si hay una ensalada rusa de anguila ahumada en BiBo, no la verás en Lobito de Mar. Me gusta que cada propuesta sea única. Claro, esto requiere más trabajo y creatividad, pero al final es lo que mantiene vivo el ADN de cada restaurante.
Si tuvieras que definir tu cocina en una sola palabra, ¿cuál sería?
Andalucía.
Por más que haga un ceviche o un plato con influencias internacionales, la base de mis ingredientes siempre proviene de mi tierra. La corvina, los mariscos, las especias... todo lleva la esencia andaluza. Mi cocina es un reflejo de mis raíces y de la riqueza gastronómica de esta región.
También has apostado por fusionar la alta cocina con la comida rápida. ¿Por qué decidiste incursionar en este terreno?
Porque me apasiona cocinar en todas sus formas. Mucha gente puede pensar que lo hice solo por un contrato o por dinero, pero la realidad es que hay algo más detrás.
Quería llevar mi cocina a un público al que, de otro modo, jamás llegaría. No todo el mundo puede permitirse comer en un restaurante de estrella Michelin, pero ¿por qué no ofrecer una hamburguesa con la mejor calidad posible a un precio accesible?
Siempre he creído que un cocinero no debe limitarse a un solo tipo de cocina. Para mí, es un reto hacer la mejor hamburguesa posible en McDonald's y lograr que más personas disfruten de mi trabajo.
Al inicio de la entrevista hablaste del éxito. ¿Cómo lo defines realmente? ¿Cuál sería tu máxima aspiración?
Para mí, el éxito es sinónimo de libertad. El día que me levante y pueda decidir qué hacer y qué no hacer, sin presiones, ese día me sentiré verdaderamente exitoso. No se trata solo de logros profesionales, sino de poder elegir cada paso de tu camino.