
Xal es el nuevo proyecto de Andoni Luis Aduriz en Xcaret (México), concretamente en el hotel La Casa de la Playa y hoy, con motivo del inicio de Fitur, hemos podido hablar con él para que nos cuente un poco más sobre este y otros proyectos.
Para Andoni, la gastronomía, al igual que la ruta Manila, tiene el poder de conectar corazones y mentes a través de la experiencia compartida de los sabores.
¿Cómo surgió este nuevo proyecto?
Es un proyecto muy emocional, pero este en concreto, ha sido la primera vez que el proyecto no me ha venido a mí sino que he sido yo el que ha ido a buscarlo.
Estuve viajando, antes de acabar el año, un viaje largo, primero a Turquía, luego Dubai, saltando a Filipinas, luego México, de México a Brasil y luego a Guatemala. Como tenía unos días libres, en el momento de estar en México, decidí que se viniera mi familia para allí y acabamos en Xcaret.
Una vez que estuve allí sabía que, si había una oportunidad para hacer algo allí, quería hacerlo y ha sido la bomba. El proyecto, ha salido más rápido de lo planeado y se decidió seguir para adelante el proyecto en la Casa de la Playa, un lugar maravilloso para montarlo y así surgió este proyecto que va a ser “delicioso”.
En cuanto a la oferta gastronómica, ¿Qué nos puedes adelantar?
Yo lo primero que hice fue ver las cosas en perspectiva. En Xcaret tienen una especie de carencia (comprensible) de defender lo mexicano.
Pensé que, aunque este tiene que ser un proyecto muy mexicano, yo que vengo de Europa, tengo que explotar la historia (lo que se me daba bien cuando estudiaba) y, aquí, hay una historia maravillosa que es la de el Galeón Manila que es el comienzo de la globalización. Esto lo arrancan dos guipuzcoanos, Urdaneta y Legazpi. Uno alcalde de México y otro el que fundó Manila. Hicieron barcos en Filipinas (siendo los barcos vascos) e hicieron la ruta. Un cruce entre tres continentes América, Europa y Asia como punto de encuentro. La historia nos ha enseñado que hay platos en filipinas con influencias americanas y hay platos que se hermanan con influencias asiáticas en México.
La idea fue bien clara desde el punto de vista creativo reivindicando el Galeón Manila, esa ruta que casi se había perdido. México sigue estando como eje principal, reivindicando mi cultura vasca y con Asia que está muy de moda. Y este es el proyecto Xal.
Como inspiración que eres para otros, sobre todo, cocineros, ¿Qué se siente?
Es un orgullo, y he tenido mucha suerte. Me dejan hacer. Y, sobre todo decir ¡Gracias! ya que en Mugaritz hacemos algo muy raro y hay a gente que le gusta, y otros que creen que no es para ellos, pero, lo más importante, es que la gente lo respeta.
Otros proyectos en perspectiva
Estamos con la Universidad de Comillas, el Mac (Madrid Culinary Campus) con el postgrado en técnicas creativas donde damos clases a la gente y resulta que la gente que se ha apuntado no está especializada en gastronomía. Para nosotros es un reto muy grande y para mí es una fantasía.
Una cosa muy exigente con gente muy exigente y haciendo una cosa muy exigente. Es una super excitación. Es de las cosas más increíbles que hemos hecho nunca.
A titulo personal estoy tratando de ordenar textos y artículos para hacer un libro para finales de este año o principios del año que viene. Un libro serio con ideas escritas, los últimos 10 años.
Y por supuesto, Mugaritz que todos los años hay que reinventarse.
Por último, ¿qué opinión tienes de la inteligencia artificial?
Para mí, hasta donde yo sé, es una herramienta fantástica, como un cuchillo. Un cuchillo depende en las manos en las que esté va a un sitio o a otro, lo mismo pasa con la inteligencia artificial.
Es un gran atajo, sabiendo utilizarla bien, te ahorra tiempo. Pero si te planteas y ahora yo ¿qué hago con esto? De momento, esa decisión, depende del ser humano. La inteligencia artificial llegará hasta donde llegue, un organismo que no tiene cuerpo. La inteligencia artificial es deliciosa como dice el filósofo Daniel Innerarity.
El límite lo marca la capacidad de un humano en decidir qué hago con esto. Yo la visualizo potencialmente como algo guau pero no me asusta. ¡Me asusta la poca inteligencia humana que hay!