La Fórmula 1 también se come: MADRING reúne chefs Michelin, tapas y alta cocina en Madrid
La Fórmula 1 que aterrizará en Madrid del 11 al 13 de septiembre ya no quiere conquistar únicamente a los aficionados al motor. A apenas dos días de que empiece el FORMULA 1 TAG HEUER GRAN PREMIO DE ESPAÑA 2026, la propuesta gastronómica de MADRING se ha convertido en un segundo espectáculo: Quique Dacosta, Paco Pérez, Lucía Freitas, Rodrigo de la Calle, Coco Montes, Iván Cerdeño, Paco Roncero, Mario Sandoval, Hugo Muñoz, Jordi Roca y otros grandes nombres cocinarán alrededor de un circuito en el que la alta cocina, las tapas, los mercados, el vino y los formatos más informales forman ya parte de la experiencia.
Habrá 5,4 kilómetros de circuito, 22 curvas y 57 vueltas.
Pero entre el 11 y el 13 de septiembre, en MADRING también habrá algo que poco tiene que ver con los tiempos por vuelta: restaurantes, estaciones de cocina en directo, tapas, pastelería, cócteles, vinos españoles y chefs que habitualmente obligarían a recorrer Madrid —o buena parte de España— para sentarse ante sus platos.
La llegada del FORMULA 1 TAG HEUER GRAN PREMIO DE ESPAÑA 2026 confirma así una tendencia que lleva años transformando los grandes acontecimientos deportivos internacionales: el espectador ya no compra únicamente una entrada y una buena vista; compra una experiencia completa.
Y la gastronomía se ha convertido en una de las herramientas más potentes para construirla.
El programa de Official Hospitality de MADRING permite pasar de espacios informales con formato de mercado a restaurantes, rooftops, cocina en directo o propuestas desarrolladas por chefs con estrellas Michelin. Cada zona tiene una identidad diferente, pero todas comparten una idea: comer ya no es la pausa entre dos sesiones de Fórmula 1; es parte de aquello por lo que se paga la experiencia.
De Club 91 a Paco Roncero: la alta cocina se coloca junto a la parrilla
La primera gran apuesta que conocimos fue Club 91, situado en uno de los puntos más codiciados del circuito: la recta de salida y meta, con vistas directas a los garajes y a la curva 1.
El nombre remite al prefijo telefónico de Madrid y resume bastante bien la intención del proyecto: construir una experiencia internacional de lujo, pero con identidad local.
La cocina estará repartida entre seis chefs con estrella Michelin: Quique Dacosta, Paco Pérez, Coco Montes, Lucía Freitas, Iván Cerdeño y Rodrigo de la Calle.
Quique Dacosta representa una de las grandes expresiones creativas del Mediterráneo; Paco Pérez lleva hasta Madrid una cocina profundamente ligada al mar; Iván Cerdeño parte del paisaje manchego y del Tajo; Rodrigo de la Calle ha convertido el universo vegetal en el centro de su discurso gastronómico; Lucía Freitas trasladará la sensibilidad atlántica de A Tafona; y Coco Montes llevará a MADRING la filosofía de microtemporada que desarrolla en Pabú.
La propuesta ha crecido además respecto a los primeros anuncios. Club 91 contempla actualmente más de diez estaciones de cocina en directo, experiencia gastronómica de varios platos, tapas, aperitivos y snacks, además de una barra premium con Champagne Moët & Chandon, destilados, vinos seleccionados por sumiller y coctelería de autor.
La música en directo, los simuladores, las entrevistas con figuras de la Fórmula 1 y las after-parties del sábado y el domingo terminan de borrar la frontera entre restaurante, club privado y hospitality deportivo.
Y Club 91 no estará solo.
En la misma recta principal, frente al podio, Podium Stand estará gastronómicamente dirigido por Paco Roncero, chef con dos estrellas Michelin.
Aquí el lenguaje cambia.
En lugar de reproducir un restaurante gastronómico, Roncero se inspira en los mercados madrileños y en la cultura de la tapa. Habrá distintas estaciones con elaboraciones preparadas durante toda la jornada, barra y una propuesta dinámica que evolucionará durante los tres días.
La idea conecta con algo profundamente reconocible de la gastronomía española: el lujo no tiene por qué expresarse exclusivamente mediante un menú largo y ceremonioso. También puede aparecer en una barra, un mercado o un pequeño bocado bien ejecutado.
La Azotea lleva algunos de los restaurantes más deseados de Madrid hasta La Monumental
Si Club 91 representa la máxima exclusividad junto a la salida, La Azotea quiere convertirse en el gran escaparate gastronómico y social sobre La Monumental, la curva peraltada que se ha transformado en uno de los símbolos visuales de MADRING.
El espacio contará con varias plantas, restaurante, rooftop, terraza panorámica, zonas lounge, sesiones de DJ y una after-party el sábado. Pero lo realmente interesante está en quién cocinará allí.
Mario Sandoval, de Coque; Hugo Muñoz, de Ugo Chan; Javier Sanz y Juan Sahuquillo, de CEBO; Javier Bonet, de Sala de Despiece; Roberto Ruiz, de Barracuda MX; Gianni Pinto, de Noi; y Benito Gómez, de Bardal, conforman un recorrido que pasa por alta cocina española, lenguaje japocastizo, México, Italia, Andalucía y algunos de los conceptos más reconocibles de la restauración contemporánea madrileña.
El cierre dulce tendrá además dos nombres con enorme capacidad de convocatoria: Jordi Roca, a través de Rocambolesc, y Oriol Balaguer.
En otras palabras, el público podrá pasar de un plato vinculado a Coque a Ugo Chan, CEBO, Sala de Despiece o Bardal sin abandonar el circuito.
La idea tiene bastante que ver con la evolución reciente de la gastronomía madrileña. Como ya analizamos en Excelencias Gourmet al recorrer los nuevos polos gastronómicos que están transformando Madrid en 2026, la ciudad ha dejado de tener un único centro culinario y funciona cada vez más como un ecosistema de restaurantes, barrios y formatos muy diferentes.
La Azotea lleva ese ecosistema a una escala casi de feria gastronómica, pero dentro de un Gran Premio.
Incluso la tapa, uno de los formatos más reconocibles de la cocina española, aparece convertida en elemento de alta gastronomía. No resulta casual que Mario Sandoval haya reivindicado este mismo año la capacidad de la tapa para convertirse en alta cocina. En MADRING, esa idea encuentra un escaparate internacional.
Y también hay un mensaje interesante en los perfiles seleccionados. No se ha buscado únicamente una sucesión de estrellas Michelin: conviven chefs de restaurantes gastronómicos clásicos con conceptos urbanos, cocina internacional, pastelería y propuestas donde diseño, música y ambiente pesan tanto como el propio plato.
Eso quizá explique mejor que nada hacia dónde camina el hospitality contemporáneo.
Ya no busca solemnidad. Busca recuerdo.
Del vino de Toro a Rodilla: MADRING quiere que toda la gastronomía forme parte del espectáculo
La gran diferencia respecto al artículo que publicamos inicialmente en mayo es que ahora sabemos que la gastronomía no se quedará encerrada en los espacios más exclusivos.
El Mirador apuesta por un ambiente inspirado en los beach clubs mediterráneos, con tapas gourmet, cócteles y propuestas pop-up; La Terminal adopta un formato de food market con food trucks, desayuno, almuerzo y snacks; Ignition Club combina cocina española e internacional; y Traction Club lleva la propuesta hacia un entorno más íntimo, con chefs cocinando en directo, aperitivos y tapas.
El resultado es significativo: el mismo Gran Premio utilizará la gastronomía para construir experiencias muy distintas según el público.
Y fuera de las zonas estrictamente VIP habrá también comida con identidad madrileña.
Rodilla se ha incorporado como colaborador gastronómico de MADRING y estará presente en las Fan Zones A y E durante los tres días del Gran Premio. Una marca nacida en Madrid en 1939 convivirá así dentro del mismo circuito con chefs Michelin y grandes propuestas de hospitality.
Puede parecer una combinación extraña.
Pero quizá sea exactamente lo contrario.
Si MADRING pretende utilizar la gastronomía para contar Madrid ante un público internacional, tan reconocible puede resultar un restaurante Michelin como una caja de sándwiches que forma parte del paisaje cotidiano de la ciudad desde hace más de ocho décadas.
También el vino español tendrá su lugar. Bodega Numanthia llevará al Gran Premio sus vinos vinculados a la D.O. Toro, incorporando otra capa a la estrategia de proyectar producto español dentro de un acontecimiento internacional asociado al lujo y al entretenimiento.
Todo ello ocurre, además, ante una audiencia con un peso turístico considerable.
El estudio elaborado por PwC para MADRING estimaba en agosto un impacto económico de 467 millones de euros asociado al Gran Premio y unos 8.850 empleos. En aquel momento se habían vendido ya más de 120.000 entradas de grada y hospitality; más de 80.000 asistentes procederían de fuera de la Comunidad de Madrid y alrededor de 45.000 serían internacionales. Solo para la hostelería se calculaba un impacto próximo a los 59 millones de euros.
Eso significa que la oportunidad gastronómica no acaba al cruzar las puertas de MADRING.
Miles de visitantes cenarán en Madrid, reservarán restaurantes, buscarán bares, consumirán vino, ocuparán hoteles y probablemente extenderán el Gran Premio mucho más allá del domingo por la tarde.
Hay, además, una cuestión que un despliegue alimentario de estas dimensiones ya no puede evitar: qué ocurre con todo aquello que no se consume.
IFEMA MADRID y la Fundación Banco de Alimentos de Madrid han creado un programa para recuperar los excedentes alimentarios aptos para consumo que las empresas de restauración y catering participantes decidan donar. Los productos deberán cumplir los requisitos de conservación, etiquetado, trazabilidad, seguridad y vida útil antes de distribuirse entre entidades sociales.
Paralelamente, MADRING y Lagain Group incorporarán soluciones de biodigestión in situ y bolsas compostables para gestionar parte de los residuos orgánicos que no puedan aprovecharse.
Es una dimensión menos fotogénica que un plato firmado por un chef Michelin, pero probablemente igual de importante.
Porque si los grandes eventos quieren utilizar la gastronomía como elemento de prestigio, también deberán asumir lo que implica alimentar a decenas de miles de personas durante tres días.
La Fórmula 1 lleva años demostrando que el espectáculo contemporáneo ya no termina cuando el piloto se baja del monoplaza. Moda, música, hospitality, turismo, marcas, entretenimiento y restauración compiten también por la atención del público.
Madrid parece haber entendido esa transformación especialmente bien.
Del menú de Quique Dacosta a las tapas de Paco Roncero; de Coco Montes a Lucía Freitas; de Coque y Ugo Chan a Jordi Roca; de los vinos de Toro a un sándwich de Rodilla.
Todo cabe dentro del mismo fin de semana.
Porque en la nueva Fórmula 1 la carrera puede decidirse en segundos, pero el recuerdo del Gran Premio también puede quedarse en un plato.