
¿Tienes un chicle? Da igual el contexto o generación, casi siempre la respuesta es afirmativa. Bien para calmar el apetito, mejorar el aliento o el simple ocio, tanto niños como adultos hemos caído en la tentación de llevar estas golosinas en el bolsillo. No en vano, cada 13 de enero se celebra el Día mundial del chicle.
Pero aunque parece un alimento muy moderno, su origen se remonta a las antiguas culturas de Mesoamérica. De hecho, el término proviene del náhuatl “chicli”. El alimento base solía ser la savia del árbol Manilkara zapota, al que luego muchos lo bautizaron como árbol del chicle. Sus primeros usos fueron justamente medicinales, para limpiar los dientes y refrescar el aliento.
Con el tiempo, esta tradición ancestral evolucionó hasta convertirse en un producto global popularizado sobre todo gracias a Estados Unidos, donde se industrializó su producción, y que hoy también plantea ciertos riesgos a la salud. Te contamos sus pros y contras.
La cara “dulce” del chicle
Los beneficios del chicle no son precisamente azucarados, aunque sí felices para la salud bucodental. Las mejores opciones resultan justamente las sin azúcar. Su capacidad para estimular la producción de saliva es clave para neutralizar ácidos y prevenir la erosión dental y a su vez reducir el riesgo de caries.
En ese sentido, los estudios científicos han revelado que la estrategia ideal es mascarlo durante 20 minutos después de las comidas lo que aporta minerales como calcio y fosfato al esmalte dental. Por otro lado, el acto de masticar chicle puede aliviar el estrés, mejorar la concentración y controlar el apetito.
Razones para consumir con precaución
A pesar de sus beneficios, el consumo excesivo de chicles deriva riesgos potenciales. Sobre todo en el caso de los chicles azucarados, puede resultar en todo lo contrario: favorecer el desarrollo de caries, efectos secundarios gastrointestinales como diarrea o flatulencias, e incluso afecciones cardiovasculares
De ahí que en la actualidad, el chicle natural y biodegradable esté ganando popularidad, como una alternativa más saludable al organismo pero también al medioambiente.
Te puede interesar: El chicle: algunos datos curiosos