
No hay estreno que valga sin palomitas de maíz. El alimento estrella de las noches de cine celebra su día este 19 de enero. Así que no hay mejor señal del destino para que este domingo tomes manta, bol y tu filme favorito.
Aunque tan sabrosas como universales, a la elaboración no siempre se le llama de igual forma. Si exploramos la diversidad de nombres al que responde va desde “crispetas”; en Colombia hasta rositas en Cuba, “pochoclo”; en Argentina, “cotufas” en Venezuela, o pipoca en Brasil, “pipoca”. Da igual, lo importante es disfrutarlas.
Un invento milenario
Aun cuando suena muy moderno, el origen de las palomitas de maíz se remonta a principios del año 1500. Su aparición fue en México, gracias a los indígenas quienes descubrieron que al calentar el maíz explotaba. Y como en América, vale cualquier excusa, técnica o acompañamiento para poner maíz en el plato, rápidamente las palomitas se convirtieron en alimentos tradicionales de ceremonias, e incluso como decoración de tocados y collares para invocar la lluvia y la fertilidad.
No obstante, la popularidad llegó con la invención de la máquina comercial para hacerlas en 1893. El ingenio fue presentado en la Exposición Universal de Chicago. Así inició su industrialización y matrimonio con las salas de cine, cuya idea vino de la mano de Julia Braden en 1931.
Beneficios para la salud
A pesar de que muchos lo asocian con una alta carga calórica por la presencia de como mantequilla o caramelo, las palomitas de maíz naturales tienen múltiples beneficios para la salud.
Su riqueza en fibra, antioxidantes y vitaminas del complejo B, ayudan a la digestión, e incluso a prevenir el cáncer, el envejecimiento, arrugas y manchas, ceguera, deterioro cognitivo y debilidad muscular. Otro punto positivo es que son aptas para personas con intolerancia al gluten y diabéticas.
Hoy son muchas las versiones que han derivado de la receta: con caramelo, saladas, chocolate, fresa, etc.