
Durante siglos, quedaron a la sombra. Hoy, los orange wines o vinos naranjas resurgen como una de las tendencias más estimulantes del mundo vinícola. Su color ámbar, textura envolvente y complejidad sensorial cautivan a sumilleres, chefs y amantes del vino en busca de experiencias únicas.
¿Qué son los orange wines?
Ni blancos, ni tintos, ni rosados. Los vinos naranjas son blancos elaborados como tintos, es decir, mediante fermentación con sus pieles. Este proceso milenario, que se originó en las antiguas ánforas georgianas llamadas kvevris, permite extraer color, taninos y aromas profundos, ofreciendo vinos con una estructura sorprendente y una identidad marcada.
¿Cómo se elabora un vino naranja?
La elaboración de los vinos naranjas se basa en una técnica ancestral:
- Se fermenta el mosto junto a las pieles de la uva blanca
- Este contacto puede durar desde varios días hasta meses
- Se obtienen vinos con tonalidades doradas a cobrizas, con taninos ligeros, acidez vibrante y cuerpo medio a alto
Esta técnica suele ir acompañada de una vinificación natural o biodinámica, convirtiéndolos en referentes dentro del movimiento de los vinos de mínima intervención.
Un fenómeno global con raíces antiguas
Aunque se identifican especialmente con Georgia, los orange wines han encontrado su lugar en bodegas de todo el mundo:
- Italia: Friuli-Venezia Giulia y Sicilia
- Eslovenia y Croacia: herederos directos del uso de ánforas
- España: proyectos como Celler Comunica, Bodegas Pigar o Partida Creus
- Francia: en regiones como Jura y Alsacia
- Latinoamérica: Chile y Argentina apuestan por versiones naturales
- Australia y EE.UU.: vinos naranjas como símbolo de experimentación e innovación
¿A qué saben los vinos naranjas?
El perfil sensorial de los orange wines varía según la variedad de uva y el tiempo de maceración, pero suelen compartir características comunes:
- Aromas a piel de cítricos, frutas secas, miel, té negro y hierbas
- Boca con taninos delicados, estructura media o alta y un final persistente
- Una sensación táctil entre un blanco untuoso y un tinto ligero
Son ideales para romper esquemas y ampliar el espectro del maridaje gastronómico.
El aliado de la cocina especiada
Los vinos naranjas armonizan con platos de alto contraste, como:
- Cocina india, tailandesa o japonesa
- Quesos curados, encurtidos o fermentados
- Carnes blancas con especias
- Propuestas de cocina plant-based o vegana
“Los vinos naranjas permiten reinterpretar todo el concepto de maridaje”, afirma un sumiller en un restaurante con estrella Michelin. “Aportan estructura, frescura y un punto salvaje que sorprende”.
Vino, sostenibilidad y nuevas generaciones
Más allá del sabor, el auge de los orange wines se relaciona con una nueva sensibilidad:
- Producción sostenible
- Mínima intervención en bodega
- Respeto por el terroir
- Transparencia y autenticidad
Estos vinos hablan de su origen y de quienes los elaboran, lo que conecta especialmente con el público joven, que busca vinos con alma, compromiso y narrativa.
El color del futuro es naranja
Los orange wines no son una moda pasajera. Representan un retorno a las raíces con visión de futuro. Su carácter singular, su estética rompedora y su conexión con los valores contemporáneos los posicionan como una de las categorías de vino más prometedoras del siglo XXI.
En su color ámbar se fusionan la historia, la sostenibilidad y la emoción. Un vino que invita a descubrir, experimentar y disfrutar sin prejuicios.