El brookie más buscado de Itama ahora también se come helado
Itama se pasa al helado. La pastelería de autor fundada por Irene Amat en Madrid estrena su primera línea de helados artesanales elaborados en obrador propio, una nueva propuesta con la que la pastelera amplía su universo dulce y traslada su manera de entender la pastelería a un formato fresco, goloso y pensado para los meses de verano.
La llegada de los helados supone un paso natural dentro de la evolución de Itama, un proyecto que desde su apertura ha buscado acercar la alta pastelería al día a día. La idea no es construir una propuesta reservada únicamente para ocasiones especiales, sino crear elaboraciones cuidadas, reconocibles y accesibles, capaces de convertir un momento cotidiano en algo especial. Ahora, esa filosofía se traslada también al helado.
La noticia llega en un momento especialmente interesante para la pastelería madrileña, donde los obradores de autor han empezado a ocupar un espacio propio entre el capricho diario, el regalo gastronómico y la experiencia de vitrina. En ese contexto, Itama suma un producto que puede funcionar como compra de impulso, postre de verano y nueva forma de descubrir el trabajo de Irene Amat.
Helados artesanales de obrador propio: vainilla, pistacho, chai y sorbetes de fruta
La nueva carta incluye sabores base como vainilla, chocolate 70%, caramelo salado, arroz con leche, pistacho y chai, además de sorbetes de mango, limón y frambuesa. Todos se elaboran de forma artesanal en el obrador de Itama y se venden en formato tarrina, manteniendo la misma filosofía que define al proyecto: producto de calidad, frescura, técnica y elaboración diaria.
El planteamiento no busca alejarse del ADN de la casa, sino traducirlo. Si los postres de vitrina de Itama trabajan la estética, el equilibrio de sabores y las texturas, sus helados parten de esa misma base: sabores reconocibles, ejecución cuidada y una propuesta que no necesita solemnidad para sentirse especial.
Además, todas las semanas Itama incorporará un sabor especial para el fin de semana. Esta rotación permite que la propuesta evolucione de forma constante y conecta con una de las señas de identidad de la pastelería: una vitrina viva, marcada por la creatividad, la temporada y las nuevas elaboraciones que nacen del trabajo diario en el obrador.
El Brookie helado, el bocado que puede convertirse en el dulce viral del verano
Entre las grandes novedades destaca el Brookie helado, una versión veraniega de uno de los productos más reconocibles de Itama. Se trata de un sándwich helado elaborado con base de cookie, helado de galleta y tapa de brownie. Una pieza fresca, golosa y artesanal que parte del éxito de su brookie original, uno de los productos más vendidos de la casa, y lo transforma en un formato perfecto para el verano.
El movimiento es inteligente porque no nace de cero. Itama toma un producto que ya forma parte de su identidad y lo convierte en una novedad estacional. El resultado tiene todos los ingredientes para funcionar: es reconocible, fácil de entender, visualmente apetecible y con una combinación de texturas que encaja muy bien con el consumo actual de dulces artesanales.
En una ciudad donde cada verano se multiplican las propuestas de helado, el Brookie helado ofrece algo distinto: no solo un sabor, sino una pieza de pastelería adaptada al frío. Ahí está la diferencia entre lanzar helados y llevar una mirada pastelera al universo del helado.
Irene Amat amplía el universo dulce de Itama
Con este lanzamiento, Irene Amat continúa desarrollando una línea de trabajo basada en la innovación, la sensibilidad estética y el equilibrio entre técnica y sabor. Formada junto a referentes como Oriol Balaguer y Dabiz Muñoz, y con experiencia en espacios como Harrods y Mandarin Oriental Ritz, la pastelera abrió Itama en 2024 con el objetivo de crear un proyecto propio en el que poder expresar su visión creativa sin límites. Este año, obtuvo el premio Repostera de Excelencias.
Esa visión se refleja también en el concepto de postres de vitrina, uno de los pilares de Itama. Cada día, la pastelería presenta una selección de piezas individuales y elaboraciones artesanales que convierten la visita en un pequeño momento de descubrimiento. Individuales de limón, pasión y ají del Amazonas, manzana, lima y kiwi, chocolate negro y avellana, brookies, bambas de nata, pastas de té de chocolate 70% o tabletas de chocolate forman parte de una oferta en continua evolución.
Para Irene, la vitrina no funciona solo como un escaparate, sino como una forma de contar su manera de entender el dulce. Cada pieza busca sorprender primero por la apariencia y después por el equilibrio de sabores, texturas y recuerdos. La estética es importante, pero siempre al servicio del sabor y de una pastelería con identidad propia.
El obrador propio es otro de los grandes pilares del proyecto. En Itama, cada elaboración se trabaja atendiendo a todas las fases del proceso, desde la selección de los ingredientes hasta el acabado final. Esta forma de trabajar permite mantener el carácter artesanal de la propuesta y desarrollar nuevas líneas de producto, como ahora los helados, sin perder la esencia de la casa.
Aunque los helados son ahora la gran novedad, Itama mantiene su identidad como pastelería de autor contemporánea. Su propuesta combina piezas individuales, bollería, chocolate, productos de temporada y elaboraciones pensadas para desayunos, meriendas, celebraciones, regalos, eventos de empresa o encargos personalizados. Una pastelería cercana, cuidada y reconocible, donde el dulce se entiende como una experiencia cotidiana, pero memorable.