La copa pierde sitio: los refrescos conquistan bares, terrazas y discotecas

La copa pierde sitio: los refrescos conquistan bares, terrazas y discotecas

Los refrescos ganan peso en bares, terrazas y discotecas: tres de cada cinco españoles ven más normal salir sin beber alcohol.
Grupo de amigos brindando con refrescos en una terraza al aire libre como alternativa de ocio sin alcohol.
Refrescos y ocio sin alcohol entre jóvenes en una terraza española
Wednesday, July 1, 2026 - 11:45

Pedir un refresco en un bar, una terraza o una discoteca sin acompañarlo de una bebida alcohólica ya no suena raro. Lo que hace unos años podía verse como una excepción empieza a formar parte de una nueva manera de salir, especialmente entre los más jóvenes. La copa ya no es siempre el centro del plan y los refrescos han dejado de ocupar ese lugar secundario reservado a quien conducía, no bebía o simplemente no quería alcohol.

Así lo refleja un estudio sobre hábitos de fiesta, consumo de bebidas y nuevas formas de ocio elaborado por fritz-kola, según el cual tres de cada cinco españoles consideran que pedir únicamente refrescos en contextos de ocio está hoy mucho más aceptado socialmente que hace unos años.

La percepción es especialmente clara entre la Generación Z, nacida aproximadamente entre 1997 y 2010. En este grupo, el 67% considera que consumir refrescos cuando se sale está cada vez más normalizado. Les siguen los millennials, con un 62%, y la Generación X, con un 53%. El dato confirma un cambio cultural que afecta directamente a bares, terrazas, discotecas y marcas de bebidas.

Los refrescos dejan de ser plan B

El estudio también señala un cambio en las preferencias de consumo. Los refrescos ya aparecen entre las bebidas más elegidas por el 40% de los españoles cuando salen a disfrutar de su tiempo libre. Según los datos de fritz-kola, se sitúan como la segunda opción más mencionada en contextos de ocio, solo por detrás de la cerveza, elegida por el 59,5%, y por delante del vino y las copas, ambas en torno al 33%.

“Que los refrescos sean ya la segunda bebida más habitual en contextos de ocio confirma que han dejado de ocupar un lugar secundario en las salidas”, afirma Florian Weins, uno de los directores generales de fritz-kola. Para la compañía, esta evolución refleja el crecimiento de una categoría con identidad propia, capaz de estar presente tanto en planes de día como de tarde-noche.

La tendencia encaja con un fenómeno más amplio: el ocio se vuelve menos rígido. Ya no se reduce necesariamente a salir de fiesta hasta altas horas ni a vincular la socialización con el alcohol. El estudio apunta que la tarde-noche se consolida como la franja favorita para socializar: un 51% de los españoles prefiere salir a cenar o tomar algo en ese momento, mientras que un 43% opta por planes de tarde y un 31% por el vermut antes de comer.

En cambio, salir de fiesta por la noche queda en último lugar entre las opciones preferidas, con un 16% en el conjunto de la población. Entre los más jóvenes mantiene más peso, pero incluso ahí convive con otras formas de ocio menos asociadas al exceso.

Menos alcohol habitual, pero más atención al consumo intensivo

La lectura del estudio coincide con los datos difundidos por el Ministerio de Sanidad en junio. Según el informe monográfico sobre consumo de alcohol basado en la Encuesta de Salud de España, el consumo habitual de alcohol entre los jóvenes de 15 a 24 años ha caído cerca de un 60% en las dos últimas décadas: ha pasado del 43,8% en 2006 al 17,9% en 2023.

El dato confirma una transformación notable en la relación de los jóvenes con el alcohol. Sin embargo, Sanidad advierte de una paradoja: aunque baja el consumo habitual, los episodios de consumo intensivo o binge drinking han aumentado durante la última década. En 2023, el 16,7% de la población declaró haber realizado algún episodio de consumo intensivo de alcohol en los últimos doce meses.

Además, la ingesta en fines de semana triplica ya la de los días laborables entre los consumidores habituales. Es decir, se bebe menos de forma repartida, pero cuando se bebe, en determinados grupos se concentra más en momentos concretos. Sanidad señala que este patrón sigue siendo más frecuente entre los hombres, aunque observa incrementos en personas de 25 a 64 años y en determinados grupos de mujeres jóvenes.

En cuanto a las bebidas alcohólicas, la cerveza continúa siendo la opción predominante en la mayoría de grupos de edad, mientras que el vino mantiene un mayor peso relativo entre las personas de 65 años o más, reflejando diferencias generacionales en los hábitos de consumo.

La moderación entra en la hostelería

La moderación ya no se presenta únicamente como renuncia. Cada vez más consumidores la viven como una elección vinculada al bienestar, al control, al ahorro o simplemente a una forma distinta de disfrutar. Otro estudio de fritz-kola sobre hábitos y percepciones del consumo de alcohol en España ya apuntaba en diciembre que uno de cada tres españoles planeaba beber menos durante las fiestas navideñas.

Ese informe recogía que el 29% afirmaba que pensaba beber menos que el año anterior durante esas celebraciones, mientras que solo un 1,8% esperaba beber más. Más allá del contexto navideño, la tendencia confirma una demanda creciente de opciones sin alcohol que no parezcan sustitutos pobres, sino bebidas con personalidad propia.

Para la hostelería, el cambio no es menor. Si el consumidor pide más refrescos, opciones sin alcohol y bebidas pensadas para socializar sin copa, bares y restaurantes tienen ante sí una oportunidad clara. Ya no basta con ofrecer agua, un refresco básico o una cerveza sin alcohol escondida al final de la carta. El cliente espera alternativas atractivas, bien servidas y con el mismo cuidado que una bebida alcohólica.

En ese nuevo escenario, el refresco gana un lugar distinto. No como acompañante menor, sino como bebida de ocio. Como elección consciente. Como parte de una salida en la que lo importante no es beber alcohol, sino estar, conversar, compartir y disfrutar del plan.

España no está dejando de salir. Está cambiando la forma de hacerlo. Y en ese giro, los refrescos han encontrado un espacio que hasta hace poco parecía reservado a la cerveza, el vino o las copas. La barra sigue siendo la misma, pero la pregunta ha cambiado: ya no es qué se bebe para salir, sino cómo quiere cada uno vivir la salida.

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