¿Tienes antojos nocturnos? Algunos trucos para remediarlos

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Maria Carrasco Lloria
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Antojos nocturnos

Cae la noche y qué bien sienta una galleta, una onza de chocolate, un vaso de leche con cacao, unas gominolas o unos cereales azucarados... Si ya estás pensando en lo que tomarás esta noche, es posible que sufras antojos nocturnos.

Muchas personas buscan calmar una necesidad irracional de consumir alimentos dulces poco antes de irse a dormir, como si se tratara de una última comida tras la cena y el postre. No hablamos solo de un capricho, sino de un ritmo metabólico descompensado que intenta suplir la falta de nutrientes del día con una ingesta rápida de azúcar justo antes de dormir.

Los antojos nocturnos: energía rápida cuando debemos descansar

Nutricionistas afirman que los antojos nocturnos son una señal de que el cuerpo responde a una carencia de energía y nutrientes no adquiridos durante el día. En el momento en que el reposo ya está cerca, el organismo busca una fuente rápida de energía, que normalmente encuentra en los alimentos azucarados. Estos se metabolizan con rapidez, generando un “chute” de placer momentáneo. Es cierto que resulta tentador irse a la cama con esta sensación de pseudobienestar.

Como cada persona es libre de elegir lo que come sin exponerse a juicios externos, aquí no vamos a decirte que renuncies a tus antojos. Pero sí podemos ayudarte con algunos consejos para que los disfrutes de forma más saludable, comprendas de dónde vienen y tomes conciencia de las consecuencias negativas que pueden tener —como la alteración de los ciclos circadianos o una descompensación en la metabolización de las grasas— si se convierten en una rutina sin control.

¿Qué puedes hacer?

  • Equilibra tus comidas y evita largos periodos sin comer. Establecer horarios de comida te permitirá mantener una rutina saludable. Si incluyes proteínas magras y grasas saludables, evitarás que tu cuerpo se sienta insatisfecho, reduciendo así el riesgo de antojos inesperados.

  • Hidrátate correctamente. A menudo, el cerebro puede confundir la sed con el hambre. Beber suficiente agua a lo largo del día puede ayudarte a identificar si ese “hambre” nocturna es, en realidad, una señal de deshidratación.

  • Establece horarios regulares de sueño y alimentación. Dormir un número adecuado de horas a diario regula los niveles hormonales responsables del hambre y la saciedad. Una vez más, la regularidad es clave para un metabolismo estable.

  • Elige opciones saludables y evita los azúcares procesados. Si no puedes —o no quieres— eliminar los antojos nocturnos, opta por alternativas como yogur natural, frutos secos, frutas deshidratadas, infusiones, leche blanca o golosinas naturales.

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Maria Carrasco Lloria