¿Cómo afecta el cambio de hora a tu alimentación?

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Cristina Ybarra
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cambio de hora alimentación

El cambio de hora, que se produce dos veces al año en muchos países, no solo altera nuestros relojes, sino también nuestros ritmos circadianos, influyendo directamente en el sueño, el apetito y el metabolismo. Estos cambios, aunque sutiles, pueden tener un impacto significativo en los hábitos alimenticios y la calidad de la dieta.


Ritmos circadianos y horarios de comida

Los ritmos circadianos regulan procesos biológicos como el sueño, la temperatura corporal y el apetito. Al adelantar o retrasar el reloj, se genera un desajuste temporal en estos ciclos que puede provocar:

Hambre a deshora
  • Hambre a horas inusuales

  • Retrasos en los horarios de comida

  • Mayor dificultad para sentirse saciado

Especialmente en primavera, cuando se adelanta la hora, muchas personas experimentan dificultades para ajustar su patrón alimentario diario.


Efecto del cambio horario en el apetito

La alteración del sueño por el cambio horario puede afectar la producción de hormonas relacionadas con el hambre:

  • Aumento de grelina: incrementa la sensación de hambre

  • Disminución de leptina: reduce la percepción de saciedad

Esto puede derivar en un mayor consumo de alimentos, especialmente ricos en azúcares, grasas y carbohidratos simples, que brindan energía rápida pero de corta duración.


¿Puede afectar al metabolismo?

Sí. El sueño interrumpido o insuficiente puede reducir la sensibilidad a la insulina, dificultando la gestión de azúcares en sangre y el metabolismo de grasas. A largo plazo, este desequilibrio podría estar relacionado con:

  • Aumento de peso

  • Fatiga crónica

  • Trastornos metabólicos


Recomendaciones para cuidar tu alimentación en el cambio de hora

Ajusta tus horarios progresivamente

Haz pequeños cambios (de 15 minutos) en tus rutinas de sueño y comida los días previos al cambio.

Duerme bien

Evita el uso de pantallas antes de dormir, mantén horarios regulares y crea un ambiente propicio para el descanso.

Elige alimentos nutritivos

Prefiere frutas, verduras, proteínas magras, legumbres y cereales integrales que aporten energía de calidad y estabilicen el apetito.

Mantente hidratado

Beber suficiente agua puede evitar que confundas sed con hambre y reducir la fatiga.


Alimentación consciente ante el cambio horario

Aunque el cambio de hora es inevitable, sus efectos pueden mitigarse con una alimentación equilibrada y buenos hábitos de sueño. Escuchar al cuerpo, planificar con antelación y mantener una rutina saludable son las claves para una transición más armónica.

Credito
Cristina Ybarra