Starbucks ya no quiere vender solo café: ahora va a por Red Bull

Starbucks ya no quiere vender solo café: ahora va a por Red Bull

Starbucks quiere conquistar la tarde con bebidas energéticas funcionales y desafiar a Red Bull y Monster en uno de los mercados más rentables del sector.
Línea de bebidas energéticas Starbucks Iced Energy en distintos sabores, presentada en formato de latas como parte de la nueva apuesta de la marca por competir en el mercado de las bebidas funcionales.
Starbucks entra en la batalla de las bebidas energéticas con su nueva línea Iced Energy
Monday, June 1, 2026 - 16:00

El movimiento no es anecdótico ni responde a una simple prueba de mercado. Detrás de esta nueva ofensiva hay una lectura bastante precisa de cómo están cambiando los hábitos de consumo, especialmente entre los públicos más jóvenes. Starbucks ha entendido que buena parte de la batalla comercial ya no se libra únicamente en el desayuno o en la primera pausa de la mañana, sino en un momento mucho menos tradicional para el café: la tarde.

Ese tramo del día, especialmente después de las once de la mañana y hasta primeras horas de la noche, mueve miles de millones de dólares en consumo de bebidas funcionales, refrescos y energéticas. Y Starbucks quiere dejar de ser un espectador para convertirse en protagonista.

La gran batalla por adueñarse de la tarde

Durante años, la marca ha dominado con comodidad el ritual cafetero matinal. Su negocio ha crecido apoyado en la idea de pausa, rutina, personalización y cierta aspiración lifestyle asociada al café premium. Pero el consumo actual es mucho más fragmentado, menos predecible y profundamente influido por nuevas necesidades que mezclan energía, concentración, bienestar y conveniencia.

Ahí es donde entra esta nueva estrategia. La compañía está acelerando su incursión en el universo de las bebidas energéticas con propuestas que buscan distanciarse del modelo clásico asociado a las latas de estética extrema y fórmulas percibidas como artificiales. Su apuesta se orienta hacia bebidas funcionales con una imagen más contemporánea, ingredientes que transmiten una percepción más natural y opciones adaptables a diferentes perfiles de consumidor.

Más que competir desde el mismo lenguaje que Red Bull o Monster, Starbucks parece querer redefinir la categoría desde su propio territorio de marca.

Qué son las nuevas bebidas energéticas de Starbucks

El ejemplo más claro de esta estrategia son sus Energy Refreshers, una línea pensada específicamente para responder a ese consumo vespertino que ya no siempre encuentra en el café tradicional su formato ideal.

La propuesta combina cafeína de origen natural, vitaminas del grupo B y niveles de energía ajustables, en una fórmula diseñada para conectar con un consumidor que ya no busca simplemente mantenerse despierto, sino encontrar bebidas que encajen con una idea más amplia de funcionalidad y estilo de vida.

La diferencia estratégica es evidente. Starbucks no pretende replicar el modelo clásico de bebida energética que ha dominado durante años el mercado, sino ofrecer una alternativa que se perciba como más flexible, más aspiracional y más alineada con el universo del bienestar contemporáneo. Porque hoy la energía también se consume como narrativa.

La Generación Z ha cambiado las reglas del juego

Buena parte de esta apuesta tiene un destinatario muy claro: la Generación Z y el público joven adulto, especialmente entre los 18 y 34 años.

Este consumidor ya no responde exactamente a los códigos que definieron el éxito inicial de las energéticas tradicionales. El lenguaje del deporte extremo, la adrenalina y el impacto visual sigue funcionando en determinados nichos, pero convive con otro perfil que busca ingredientes percibidos como más naturales, experiencias más personalizables y productos que encajen con una estética mucho más cercana al wellness que al exceso.

La energía ya no se interpreta únicamente como una necesidad funcional para aguantar despierto. También se relaciona con productividad, foco, equilibrio y rendimiento cotidiano. Y ahí Starbucks tiene experiencia. Pocas compañías han sabido convertir una bebida en una extensión de identidad personal con tanta eficacia como la cadena estadounidense.

¿Puede realmente desafiar a Red Bull y Monster?

La pregunta es inevitable, porque entrar en el negocio de las bebidas energéticas significa competir contra marcas que llevan décadas construyendo dominio global y un posicionamiento extremadamente sólido.

Sin embargo, Starbucks cuenta con ventajas nada menores. Dispone de una red internacional de establecimientos con acceso directo al consumidor, una capacidad de personalización difícil de igualar, un reconocimiento de marca gigantesco y una enorme experiencia en convertir bebidas en productos aspiracionales.

Además, parte con una ventaja cultural interesante: puede atraer a consumidores que nunca se sintieron del todo identificados con las energéticas tradicionales, pero que sí se reconocen en una propuesta más sofisticada, funcional y visualmente alineada con los códigos actuales del consumo joven.

Eso no significa que tenga el terreno ganado, pero sí que esta ofensiva debe tomarse muy en serio.

Cuando el café deja de ser suficiente

Más allá del lanzamiento concreto, lo verdaderamente revelador es lo que este movimiento dice sobre Starbucks y sobre el mercado global de bebidas.

El café sigue siendo el corazón de la compañía, pero claramente ya no parece suficiente como único motor de crecimiento. La diversificación hacia bebidas funcionales refleja una industria que busca adaptarse a consumidores más cambiantes, más segmentados y con expectativas muy distintas a las de hace apenas diez años.

En ese contexto, la entrada de Starbucks en esta batalla no es simplemente una curiosidad corporativa. Es una señal bastante clara de que incluso uno de los mayores iconos mundiales del café entiende que el futuro de la energía líquida podría escribirse con reglas completamente nuevas.

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