¿Quieres ser sumiller profesional? La Escuela Española de Cata abre una nueva edición de su curso internacional

¿Quieres ser sumiller profesional? La Escuela Española de Cata abre una nueva edición de su curso internacional

La Escuela Española de Cata abre la 67.ª edición de su curso internacional de sumiller, con 500 horas de formación online y presencial.
Sumiller observando una copa de vino tinto durante una cata en una bodega con botellas al fondo
Curso de sumiller profesional: formación en cata y servicio del vino
Monday, July 20, 2026 - 15:00

La Escuela Española de Cata ha abierto la matrícula para la 67.ª edición de su Curso Internacional de Sommelier Profesional, una formación especializada que vuelve a poner el foco en una figura cada vez más estratégica para la hostelería, la restauración, las bodegas, la distribución y el enoturismo: el sumiller profesional.

El programa, que arranca en julio, suma 500 horas de formación semipresencial: una primera fase online de 400 horas y una parte práctica presencial en Madrid, prevista del 19 al 30 de octubre de 2026, con otras 100 horas intensivas de cata, servicio, análisis sensorial y contacto directo con especialistas del sector.

La convocatoria llega en un momento en el que el vino necesita profesionales capaces no solo de catar, sino de comunicar, vender, emocionar y conectar una botella con el consumidor. Porque el sumiller de hoy ya no se limita a recomendar una referencia en sala: interpreta territorios, traduce estilos, construye experiencias y ayuda a que el vino se entienda mejor.

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Un curso para iniciar carrera o profesionalizar conocimientos

El Curso Internacional de Sommelier Profesional está dirigido tanto a personas que quieren iniciar su carrera en la sumillería como a profesionales que ya trabajan en hostelería, restauración, distribución, bodegas, comercio especializado, comunicación gastronómica o enoturismo.

La propuesta de la Escuela Española de Cata busca combinar una base teórica sólida con una preparación práctica muy orientada al ejercicio real de la profesión. El objetivo no es formar simples catadores, sino profesionales capaces de entender el vino desde todos sus ángulos: la viña, la bodega, la copa, la sala, la carta, el maridaje y el cliente.

En un mercado cada vez más competitivo, la formación en sumillería ha dejado de ser un complemento para convertirse en una herramienta de diferenciación. Un restaurante con un buen servicio de vino puede elevar la experiencia gastronómica; una bodega con buenos comunicadores puede acercarse mejor al consumidor; y un proyecto de enoturismo necesita profesionales capaces de convertir una visita en relato.

400 horas online y 100 presenciales en Madrid

La estructura del curso permite avanzar primero en una fase online de 400 horas, diseñada para que cada alumno pueda adaptar el ritmo de estudio a su realidad profesional. Según la escuela, esta parte cuenta con apoyo docente y una carga mínima recomendada de entre 15 y 20 horas semanales.

La fase presencial concentra el componente más sensorial y práctico. Durante las jornadas en Madrid, los alumnos trabajan en grupos reducidos, con un máximo de 15 plazas, y participan en sesiones intensivas donde se catan alrededor de 240/250 referencias de vinos y otros productos nacionales e internacionales.

Esta parte práctica es uno de los grandes valores del programa. La sumillería no se aprende solo leyendo fichas técnicas: se aprende oliendo, comparando, equivocándose, describiendo, sirviendo, escuchando y volviendo a catar. La memoria sensorial necesita entrenamiento, y ahí la presencialidad sigue siendo insustituible.

Qué se estudia para ser sumiller profesional

El temario reúne contenidos de viticultura, enología, análisis sensorial, técnicas de cata, servicio del vino, maridaje, gastronomía, gestión de bodegas y geografía vitivinícola, tanto de España como de otros países productores.

También se abordan productos gastronómicos, destilados, licores e inglés especializado para sumilleres, una competencia cada vez más necesaria en restaurantes, hoteles, bodegas con visitantes internacionales, importadoras, distribuidoras y proyectos vinculados al turismo del vino.

La formación responde a una realidad evidente: el vino ya no se comunica solo desde la técnica. El profesional necesita saber de suelos, variedades y elaboraciones, pero también de relato, servicio, contexto cultural, armonías gastronómicas, rentabilidad de la carta y experiencia de cliente.

El modelo 15 alumnos x 15 especialistas

La Escuela Española de Cata presenta esta edición bajo un modelo docente que define como 15 alumnos x 15 especialistas. La idea es favorecer una enseñanza más personalizada y el contacto directo con profesionales de distintas áreas: sumillería, enología, viticultura, destilados, gastronomía y comunicación del vino.

Este planteamiento permite que el alumno no reciba una única mirada, sino una visión más completa del sector. El vino no se entiende igual desde la viña que desde la sala; no se comunica igual desde una bodega que desde un restaurante; y no se analiza de la misma forma desde la enología que desde la experiencia gastronómica.

Esa pluralidad resulta especialmente valiosa en una profesión que exige criterio. Un buen sumiller no memoriza etiquetas: aprende a interpretar estilos, a leer necesidades y a construir puentes entre productores, cocinas y consumidores.

La importancia de la cata práctica

Uno de los ejes de la fase presencial es la cata de vinos y otros productos nacionales e internacionales. Esta inmersión permite ampliar la memoria olfativa, entrenar el vocabulario técnico y comparar estilos, zonas, variedades, elaboraciones y perfiles sensoriales.

La cata no se plantea como un ejercicio de exhibición, sino como una herramienta profesional. En sala, el sumiller debe reconocer defectos, explicar una referencia con claridad, proponer un maridaje, adaptar el discurso al cliente y tomar decisiones de compra o servicio con fundamento.

Además, el programa incluye una visita técnica a una bodega española, pensada para acercar al alumno a los procesos de elaboración y a la actividad diaria del sector vitivinícola. Porque comprender una botella empieza mucho antes de descorcharla.

Carmen Garrobo: “El sumiller del siglo XXI es mucho más que un experto en vino”

Carmen Garrobo, directora de la Escuela Española de Cata, defiende que la figura del sumiller ha ampliado sus funciones dentro del sector. “El sumiller del siglo XXI es mucho más que un experto en vino. Es un comunicador, un prescriptor y un profesional que conecta el vino con la gastronomía, la cultura y el consumidor”, afirma.

Para Garrobo, ejercer esta profesión no exige nacer con un talento especial, sino tener pasión, compromiso y voluntad de formarse con rigor. Esa idea conecta con una de las grandes transformaciones del sector: el conocimiento del vino se ha democratizado, pero la profesionalización sigue siendo clave para ejercer con solvencia.

La directora añade que el propósito de la escuela es acompañar al alumno desde el inicio de su formación hasta su incorporación al mercado laboral, contribuyendo al desarrollo profesional dentro del sector vitivinícola.

Una escuela con trayectoria en formación vinícola

La Escuela Española de Cata reivindica más de 25 años de experiencia en formación especializada en vino, cata y sumillería. Desde su creación, afirma haber formado a más de 2.000 profesionales que hoy trabajan en restaurantes, bodegas, distribuidoras, importadoras, empresas de enoturismo, medios especializados y proyectos internacionales vinculados al vino en España e Iberoamérica.

Entre los reconocimientos citados por la entidad figuran el Premio Maestros del Vino 2025, los galardones a la Excelencia Educativa 2023 y 2024, y los premios a Mejor Escuela de Sumillería y Mejor Centro Educativo en los International Wine Challenge Merchant Awards Spain 2018.

A esos reconocimientos se suma el Premio Isabel Mijares a la Mejor Mujer Sumiller 2026, concedido a Carmen Garrobo por la Asociación de Mujeres del Vino en reconocimiento a su trayectoria y a su aportación a la profesionalización y difusión de la cultura del vino.

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Una profesión con más futuro que nunca

La apertura de esta nueva convocatoria confirma el interés creciente por la formación profesional en sumillería. La figura del sumiller se ha vuelto esencial en restaurantes gastronómicos, hoteles, wine bars, tiendas especializadas, bodegas, proyectos de enoturismo y espacios donde la experiencia alrededor del vino necesita criterio y comunicación.

En un mundo con más etiquetas, más regiones, más estilos y más consumidores curiosos, el sumiller actúa como guía. Su trabajo no consiste solo en saber más, sino en ayudar a elegir mejor. Y para eso hacen falta técnica, sensibilidad, cultura, práctica y formación continua.

La matrícula de la 67.ª edición permanecerá abierta hasta completar el aforo previsto, según informa la escuela. Una nueva oportunidad para quienes quieren convertir la pasión por el vino en una profesión con recorrido.

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