Salud

Un sabio refrán dice que “la cara es el espejo del alma“, pero también lo es del estado de salud en que se encuentra una persona, pues el rostro es nuestra tarjeta de presentación. A través de él se puede llegar a conocer el estado físico y psíquico de cualquier ser humano.  En la cultura occidental la cara no se cubre jamás, o al menos solo en extrañas ocasiones, y por lo tanto está expuesta a sufrir todas las inclemencias de agentes externos, y a su vez el paso de los años se refleja inevitablemente en la piel de la cara antes que en la del resto del cuerpo.
p { margin-bottom: 0.21cm; } Hace mucho tiempo que el hombre ha hecho posible modificar a su conveniencia la falta de apetecibilidad y aún la insipidez de muchos alimentos mediante la adición de especias, logrando con ello tornarlos más agradables al paladar.
Los cambios de alimentación y la exposición al sol que hacemos durante las vacaciones nos acarrean consecuencias nocivas para nuestra salud, pues nos permitimos el lujo de comer y vivir desordenadamente.
Entre las muchas e incontables incógnitas y dudas que aún existen en la actualidad, mucho a pesar de los estudios llevados a cabo por especialistas de la temática de los alimentos a nivel mundial, surgen preguntas, preguntas…y más preguntas sobre ciertas materias primas que son presentes día sí, otro también en la mesa popular.
Tenía razón Cleopatra cuando sentía su piel hidratada y rejuvenecida después de cada baño con leche de cabra, camella o burra.  Como la soberbia soberana egipcia debemos aprender a descubrir los singulares aportes curativos de los alimentos sobre esa especial parte del cuerpo, para que nada pueda afear el propósito de conquistar nuestro propio mundo
Omitir o reducir las dosis de insulina para bajar de peso es la conducta característica de la llamada diabulimia, un peligroso trastorno de la alimentación similar a la bulimia que afecta a muchas adolescentes con diabetes tipo I, una enfermedad cuyo control depende en gran medida de inyectarse insulina.
La enfermedad conocida ya por todos, a causa de su gran frecuencia sobre todo en las personas mayores, el parkinson, se ha colocado en el segundo puesto de las enfermedades neurodegenerativas por detrás del alzheimer.
Decía un nutricionista famoso que existen tantas dietas como personas hay en el planeta, y la vida parece darle la razón. Todos los días surgen regímenes de alimentación nuevos y disímiles, que se proponen como fórmulas mágicas, mayormente para adelgazar, pero también para engordar, mejorar la figura, perder arrugas e incluso para verse más bronceado.
Cuando uno se plantea una dieta sana, quizás el arroz sea uno de los ingredientes que se incluya en el menú. Seguramente se esté en lo cierto. Sin embargo, el concepto equilibrio debe estar siempre presente. Un estudio advierte de que un elevado consumo de arroz refinado, no integral, se relaciona con un mayor riesgo de diabetes, concretamente un 11% por cada ración de 158 gramos al día.
Es responsabilidad de estos profesionales garantizar una alimentación saludable que debe proporcionar nutrientes apropiados para que la función metabólica resulte lo más eficiente posible. Para que la alimentación sea saludable debe ser adecuada o estar en correspondencia con la etapa o momento de la vida en que se encuentre la persona.
Una docena de cocineros de la provincia de Málaga han aportado sus recetas solidarias para colaborar con la Fundación Leticia Castillejo y contribuir en la lucha contra el cáncer. Para ello, se ha editado un libro en el que colaboran un total de 155 chefs de toda España, de los que en torno a 24 son andaluces y la mitad malagueños.
¿Cuánto hay de real o de mito en la existencia de una relación entre el consumo de vino y una mejoría en la expectativa de vida? ¿Puede realmente esta bebida influir de manera positiva en nuestra vida cotidiana?
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