
La Semana Santa 2025 se acerca, y Cataluña ya empieza a oler a Mona de Pascua. Y es que no hay mayor tradición para el Lunes de Pascua que este bizcocho de chocolate. En esta ocasión, tiene un valor especial, la creación de Christian Escribà rendirá homenaje a esta región española en el año que ostenta el título de Región Mundial de la Gastronomía.
Con una estructura de más de setenta kilos y 1,5 metros de altura, la obra reproduce elementos como butifarras, aceite, botellas de cava, sardinas de Palamós, Crema Catalana, ajos y alcachofas del Prat, todo hecho en chocolate y pastas de azúcar. Así, la pastelería continúa su compromiso con las tradiciones catalanas.
La mona de Escribà permanecerá expuesta hasta el verano como un atractivo turístico ensu sede. Al respecto, el autor dijo: “De alguna manera, los pasteleros artesanos somos los guardianes de este tipo de tradiciones. Creemos que la artesanía de muy alta calidad como es esta vale la pena mantenerla todo lo que se pueda y ahí estamos".
Monas 2025: sabor, identidad y mucha fantasía
La creatividad pastelera no tiene límites. Entre los diseños más populares de las monas están las dedicadas al FC Barcelona, con jugadores como Lamine Yamal o el propio Camp Nou como protagonistas. No obstante, para todas la base sigue siendo el tradicional bizcocho o brioche, pero con variantes como vainilla, pistacho, ralladuras cítricas, licores o coberturas con fideos de colores. Cada pieza es única y artesanal.
Así, la Mona de Pascua deviene más que un postre, un símbolo de identidad cultural. De hecho, muchas ni se venden, porque representan un compromiso con la calidad, la historia y el amor por el oficio. Este 2025, en particular, la tradición cobra una especial significación.
Lee también: La Semana Santa es para los golosos