
Los datos mundiales del desperdicio alimentario son monstruosos. En 2022, la ONU estimó que el desperdicio de alimentos alcanzó las 1050 millones de kilogramos a nivel mundial. Peor, el 54% del desperdicio se produce dentro del hogar, tal como expone Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea. Este dato equivale al 7% de los alimentos adquiridos por habitante y a 72 kilogramos por persona.
La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha publicado un informe con algunos consejos para evitar el desperdicio alimentario a nivel personal tanto en casa como en restaurantes y otros establecimientos. Este estudio responde al apoyo a economía circular, que tiene como pilares para la alimentación la donación de alimentos y los programas de sensibilización sobre esta situación que, si se trata de evitar, puede ayudar a millones de personas a llevar una dieta equilibrada.
¿Qué es el desperdicio alimentario?
El desperdicio alimentario refiere a aquellos alimentos en buen estado que se descartan de la alimentación humana o animal. Se separa de aquellos alimentos que quedan en los árboles y que sirven de compost para la tierra, que son pérdida de alimento pero no desperdicio, pues adquieren otro uso igualmente importante.
Estudios elevan la importancia del desperdicio alimentario explicando que estos alimentos generan entre el 8 y el 10% de los gases de efecto invernadero nocivos para la vida y que superan con creces las emisiones del sector de la aviación al año. Por no hablar de las 783 millones de personas que se encuentran en situación de hambre alrededor del mundo, así como un tercio de la población mundial vive en régimen de inseguridad alimentaria.
Deshacerse de alimentos con vida útil, además, encarece el precio de la dieta, lo que abruma todavía más estos números de pobreza alimentaria que implican un problema global tanto para las economías nacionales como familiares.
Consejos para evitar el desperdicio alimentario según la UOC
Conoce la fecha de caducidad de los alimentos de tu nevera.
Congela aquello que no vayas a usar a corto plazo. Etiqueta los envases para no olvidar cuando los refrigeraste y que no pierdan su sabor y beneficios.
Da segunda vida a los alimentos ya cocinados. Lo que conocemos como sobras siempre puede volver a cocinarse con otras elaboraciones. Por ejemplo puedes convertir tus alimentos cocidos en cremas o acogerte a recetas de aprovechamiento tradicionales como torrijas o croquetas.
Haz la lista de la compra según tu menú semanal. La clave está en la organización y cuando sabes qué comer, qué comprar es mucho más sencillo y no existirán alimentos sobrantes en la nevera ni en la despensa.
No compres con hambre. Es demasiado fácil comer por los ojos y cuando las tripas comienzan a sonar, es mejor que no te pille en el supermercado. Organiza tu semana teniendo en cuenta las horas que requieres para ir a comprar y en qué momento tienes algo de tiempo libre para poder decidir a qué hora comer y no llegar a coger cosas del lineal que vas a tener que tirar.