El Sueño de Bruno: la Bobal centenaria que Álvaro Prieto hizo dialogar con el Brunello en Londres

El Sueño de Bruno: la Bobal centenaria que Álvaro Prieto hizo dialogar con el Brunello en Londres

Álvaro Prieto elige El Sueño de Bruno, una Bobal de viñas viejas que llevó hasta Londres para mostrar la elegancia de Utiel-Requena.
Álvaro Prieto vestido con traje oscuro sostiene una copa de vino tinto en el interior de un restaurante.
El Sueño de Bruno, la Bobal protagonista de Un Vino, Un Sumiller
Viernes, Agosto 7, 2026 - 10:00

Hay vinos que nacen de una parcela y otros que nacen de una obsesión. El Sueño de Bruno reúne ambas cosas: una selección de Bobal procedente de viñas viejas cultivadas a gran altitud y el deseo de un sumiller que, después de catar algunos de los mejores vinos del mundo, regresó a su pueblo para demostrar que la uva de su infancia podía alcanzar una elegancia extraordinaria.

Esta semana, en Un Vino, Un Sumiller, descubrimos este tinto de la D.O. Utiel-Requena de la mano de Álvaro Prieto, sumiller del restaurante Zuara en Madrid. Su elección está atravesada por la amistad, el trabajo y la memoria familiar.

Álvaro conoce a Bruno Murciano desde hace años, ha descorchado muchas botellas de su vino y ha seguido el proyecto prácticamente desde sus comienzos. El nombre posee además una resonancia íntima: su sobrino también se llama Bruno y la botella ha acompañado numerosas comidas familiares.

“Es un vino que he disfrutado mucho, que he trabajado en distintos sitios y que también ha estado presente en muchas comidas familiares porque mi sobrino se llama Bruno”.

La relación profesional con esta Bobal llegó incluso hasta Londres. En la carta de vinos de Ametsa by Arzak Instruction, donde Álvaro trabajó durante su etapa británica, El Sueño de Bruno aparecía en una selección que proponía conexiones entre grandes estilos internacionales y vinos españoles.

No se trataba de afirmar que fueran idénticos. La intención era ayudar al cliente a cruzar una frontera conocida: si disfrutaba de un determinado perfil internacional, podía descubrir un vino español con alguna afinidad de carácter, estructura o expresión.

El Sueño de Bruno dialogaba allí con el universo del Brunello: abundante fruta, una boca seca y ese final ligeramente amargo que prolonga el vino y despierta las ganas de volver a la copa.

Álvaro Prieto, una carrera entre cartas de vino y restaurantes Michelin

Álvaro Prieto cuenta con una amplia trayectoria internacional en alta gastronomía, desarrollada entre España, Reino Unido, Irlanda y Dubái. Ha trabajado como sumiller, responsable de bebidas, Food & Beverage Manager y Assistant Manager en restaurantes y hoteles de prestigio, varios de ellos reconocidos por la guía Michelin.

Comenzó en el restaurante Vivaldi de León y consolidó su especialización en vino en espacios como Arola, Lágrimas Negras, MB de Martín Berasategui, Gordon Ramsay at Powerscourt y Ametsa by Arzak Instruction. En MB y Ametsa formó parte de los equipos que lograron una estrella Michelin. También dirigió áreas de bebidas y restauración en Clos Maggiore, Armada BlueBay Hotel, Hotel Valdepalacios y Grupo Allard, asumiendo funciones de gestión, compras, costes, formación, creación de cartas y desarrollo de equipos.

Actualmente es sumiller de Zuara, el restaurante de cocina japonesa de David Arauz en Madrid, donde trabaja con vino, sake y servicio de precisión.

Su formación abarca cocina, sumillería, dirección hostelera y gestión de restauración. Es Sherry Educator, Chevalier de l’Ordre des Coteaux de Champagne, Sommelier Honorífico de la Chaîne des Rôtisseurs y miembro del comité de cata del Grupo Gourmets.

Entre sus reconocimientos destacan seis campeonatos de sumilleres de Castilla y León, el Campeonato de Canarias de 2008, varios podios nacionales y el cuarto puesto representando a España en el Concours International des Jeunes Sommeliers.

vino
El Sueño de Bruno 2022

El Sueño de Bruno, la Bobal que nace junto al bosque

El Sueño de Bruno es un vino tinto elaborado al cien por cien con Bobal, la variedad autóctona que define gran parte del paisaje y de la historia de Utiel-Requena.

Procede del paraje de Las Brunas, en Caudete de las Fuentes, una de las áreas elevadas de la denominación. Las viñas se sitúan alrededor de los 900 metros sobre el nivel del mar y crecen principalmente sobre suelos calizos.

La finca reúne seis hectáreas de viñedo viejo y aproximadamente dos hectáreas de bosque mediterráneo. Las cepas tienen entre 70 y 100 años, se cultivan tradicionalmente en vaso y sobreviven en condiciones de secano estricto.

La parcela se organiza en diferentes niveles o bancales. El Sueño de Bruno procede principalmente de la zona más elevada, próxima al bosque, donde la altitud y el entorno imprimen una expresión particular a la Bobal.

Los rendimientos son muy reducidos, en torno a un kilo de uva por cepa. Esta baja producción concentra la personalidad del fruto y permite elaborar un vino que busca profundidad sin sacrificar frescura.

El trabajo de los hermanos Murciano se apoya en una viticultura orgánica, artesanal y de inspiración biodinámica. El objetivo es conservar el cultivo tradicional, respetar el viñedo viejo y trasladar al vino la identidad del suelo y de la altitud.

Tras la fermentación, El Sueño de Bruno pasa por barricas de roble francés. La madera aporta complejidad, estructura y capacidad de evolución, pero no pretende esconder la fruta ni convertir el vino en un ejercicio de extracción.

En la copa presenta una capa media-alta, color rojo picota y un ribete ligeramente violáceo. La nariz resulta muy perfumada, con notas florales, fruta roja y negra, matices balsámicos y una mineralidad que puede recordar al carbón vegetal o a la mina de lápiz.

En boca se muestra sabroso, fresco y de cuerpo medio. La acidez aporta equilibrio, mientras la estructura sostiene un recorrido largo. El final, ligeramente amargo, constituye uno de sus rasgos más reconocibles.

“Tiene mucha fruta, pero al mismo tiempo es seco y termina con ese amargor ligero que hace que el vino sea muy largo”.

Aunque la bodega ha desarrollado después vinos de mayor jerarquía y otras elaboraciones parcelarias, para Álvaro Prieto El Sueño de Bruno continúa siendo la botella icónica del proyecto. Es el vino que recoge la primera gran ambición de la familia y que conserva el vínculo con la parcela original.

Bruno Murciano, del Ritz de Londres al reino de la Bobal

Bruno Murciano nació en Caudete de las Fuentes, territorio histórico de la Bobal, y creció vinculado al negocio hostelero familiar. Tras formarse en España y Francia, donde obtuvo en 2001 el diploma de Sumillería de la Academia de Toulouse, desarrolló su carrera en Reino Unido y llegó a dirigir el equipo de sumilleres del Hotel Ritz de Londres. Fue elegido Mejor Sumiller de España en 2008 y logró una medalla de plata internacional en 2009.

Su experiencia con grandes vinos reforzó su convicción de que las viejas cepas de Bobal de su pueblo tenían un enorme potencial. En 2010 compró la finca Las Brunas y puso en marcha el proyecto junto a David Sampedro, creando vinos como El Sueño de Bruno y La Malkerida, esta última fundamental para sostener económicamente la bodega en sus comienzos.

Tras la salida de Sampedro se incorporó su hermano, el enólogo José Luis Murciano. Juntos mejoraron las instalaciones, parcelaron los viñedos, ampliaron la gama y trabajaron en la recuperación de variedades locales. El Sueño de Bruno sigue siendo el vino que mejor resume la filosofía del proyecto: demostrar que una Bobal vieja, de bajo rendimiento, cultivada en altitud y sobre suelos calizos puede dar vinos elegantes, frescos y de proyección internacional. El nombre Las Brunas procede del apodo de las hijas de su bisabuelo Bruno y mantiene vivo el vínculo familiar con la finca.

La Bobal que Álvaro Prieto hizo dialogar con el Brunello

Durante su etapa en Ametsa, Álvaro Prieto trabajó con una carta internacional que concedía una presencia destacada a los vinos españoles. La primera página proponía un juego de afinidades destinado a los clientes que conocían bien las grandes regiones del mundo, pero que todavía no se habían acercado a determinadas elaboraciones españolas.

La idea era sencilla: partir de un gusto conocido para abrir una puerta diferente.

Quien disfrutaba de un Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda podía acercarse a Ariyanas Seco sobre Lías, un Moscatel seco de Málaga, floral, aromático y fácil de beber. No eran vinos iguales, pero compartían una expresión abierta y un perfil capaz de seducir a un consumidor acostumbrado a los blancos intensamente perfumados.

A quien buscaba el carácter de un Pouilly-Fumé se le podía proponer Pazo de Señorans Selección de Añada, mientras que un aficionado al Chianti podía encontrar una nueva vía de exploración en Castillo Ygay, entonces disponible en Londres a un precio más contenido que el que alcanza actualmente en España.

El Sueño de Bruno aparecía vinculado al estilo de los Brunello di Montalcino. La comparación no pretendía sustituir la Sangiovese por la Bobal ni afirmar que ambos territorios producen el mismo tipo de vino.

“Hay que poner la palabra alternativa en perspectiva. No estoy cambiando una cosa por otra porque piense que sean iguales. La idea es que, si te gusta un determinado estilo, probablemente puedas disfrutar también de este otro vino”.

La abundancia de fruta, la sequedad y el largo final ligeramente amargo permitían construir ese puente. Para Álvaro, era además una forma de situar la Bobal frente a consumidores internacionales sin complejos y sin reducirla a una curiosidad regional.

La versatilidad explica que haya trabajado El Sueño de Bruno en numerosos restaurantes y momentos de su carrera. Puede funcionar en una carta extensa, acompañar una comida familiar o servirse simplemente por el placer de compartir una botella.

Al preguntarle cómo sonaría si fuera una canción, Álvaro evita imponerle una banda sonora cerrada.

“Sobre gustos no hay nada escrito. Es un vino informal, muy agradable, que podemos tomar en cualquier momento y con la música que más le guste a cada uno”.

Tampoco necesita buscar una celebridad lejana con quien descorcharlo. La persona elegida sería el propio Bruno Murciano, uno de los sumilleres españoles con mayor recorrido internacional y, ante todo, un buen amigo.

“Me bebería la botella con el mismo Bruno Murciano. Es uno de los sumilleres más conocidos de España, pero además es amigo y nadie mejor que él para compartirla”.

En la mesa, El Sueño de Bruno permite numerosas combinaciones. Su origen valenciano conduce a los embutidos tradicionales de la zona, cuyos sabores especiados encuentran equilibrio en la fruta y en la acidez de la Bobal.

También puede acompañar quesos, carnes de caza como el jabalí e incluso pescados azules. Su estructura tiene suficiente intensidad para sostener platos potentes, mientras la frescura evita que el conjunto resulte excesivamente pesado.

La botella elegida por Álvaro Prieto es, en definitiva, un vino de amistad, familia y oficio. Está ligada a su sobrino Bruno, a las comidas compartidas, a su experiencia construyendo cartas en Londres y al crecimiento de una bodega que ha visto transformarse desde sus primeras elaboraciones.

El Sueño de Bruno por Álvaro Prieto | Excelencias Gourmet
Buscar