Turismo gastronómico

Un foodtruck en el Alto del Palo, en el Camino Primitivo, ofrece comida caliente a peregrinos tras uno de los tramos más duros. A 1.446 metros de altitud, este proyecto asturiano se convierte en un oasis gastronómico para los más de 25.000 caminantes que pasan cada año.
Esta cocina brasileña es un crisol de influencias indígenas, africanas y portuguesa, pasando por una cocina callejera brotante de sus característicos botecos cariocas y con chefs renombrados, que vieron en la cocina una forma de resistencia.
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