El pub que abrió en el año 900 y otros bares históricos donde aún puedes brindar

El pub que abrió en el año 900 y otros bares históricos donde aún puedes brindar

Algunos bares han sobrevivido a guerras, imperios y siglos de historia. Estos son los templos donde aún se puede brindar con el pasado.
Fachada de un bar tradicional europeo con estética clásica y entrada histórica, imagen representativa de los establecimientos gastronómicos con siglos de historia.
Bar histórico europeo, símbolo de tradición gastronómica
Tuesday, May 19, 2026 - 12:00

Hay lugares donde una copa no solo acompaña una conversación: acompaña siglos de historia. Tabernas, pubs, bodegas y restaurantes que han sobrevivido a guerras, imperios, cambios de frontera, modas gastronómicas y generaciones enteras de clientes. En ellos, beber o comer no es solo un acto cotidiano, sino una forma de sentarse frente al pasado.

Europa conserva algunos de los bares más antiguos del mundo, establecimientos donde la tradición no se exhibe como decoración, sino que forma parte de la experiencia. Algunos nacieron como refugio para viajeros, otros como sótanos cerveceros, posadas religiosas, tabernas de vino o casas de comida. Todos comparten algo: siguen abiertos, siguen sirviendo y siguen alimentando leyendas.

El caso más célebre es Sean’s Bar, en Athlone, Irlanda, reconocido oficialmente por el Libro Guinness de los Récords como el pub más antiguo del mundo, con actividad desde el año 900 d.C. Pero no está solo. 

De Inglaterra a Polonia, de Italia a España, la historia de la gastronomía también puede leerse en una barra de madera, en una jarra de cerveza o en un horno que nunca se apaga. 

Cuál es el bar más antiguo del mundo

El título de bar más antiguo del mundo suele asociarse a Sean’s Bar, en la localidad irlandesa de Athlone. Su origen se remonta al año 900 d.C., cuando, según la tradición, Luain Mac Luighdeach abrió una pequeña posada junto a un vado del río Shannon para atender a los viajeros que cruzaban la zona.

Lo fascinante de Sean’s Bar no es solo su fecha. Durante unas obras de renovación en los años setenta se encontraron restos de sus muros originales, realizados con barro, cañas y ramas, una técnica constructiva propia de la época. Parte de esos restos se conserva en el propio local y otra parte en el Museo Nacional de Irlanda.

También se hallaron antiguas monedas utilizadas por los taberneros para dar cambio a sus clientes, una pista más de que el lugar fue mucho más que una simple posada: fue un punto de encuentro, comercio y hospitalidad durante siglos.

En Inglaterra, The Bingley Arms, en Leeds, reclama también una antigüedad extraordinaria. Fundado en el año 953, fue conocido como The Priests Inn y sirvió como refugio para monjes y viajeros religiosos. Su historia conserva incluso elementos de clandestinidad: los llamados priest holes, escondites para sacerdotes perseguidos durante los conflictos religiosos de la Inglaterra Tudor.

Qué bares históricos siguen abiertos en Europa

Entre los pubs más legendarios de Europa aparece Ye Olde Trip to Jerusalem, en Nottingham, fechado tradicionalmente en 1189. Su singularidad está en su arquitectura: no es un edificio cualquiera, sino un establecimiento excavado en la roca arenisca bajo el Castillo de Nottingham.

La leyenda lo vincula con los cruzados que partían hacia Tierra Santa. Incluso su nombre, “Trip”, se interpreta como parada o descanso, más que como viaje. Y como toda taberna antigua que se respete, también conserva su propia superstición: un barco de madera cubierto de polvo que, según la leyenda, nadie se atreve a limpiar.

En Dublín, The Brazen Head, abierto desde 1198, combina tradición hostelera, literatura y memoria política. Fue lugar de encuentro de rebeldes irlandeses y aparece vinculado al imaginario cultural de la ciudad, con referencias literarias que lo han convertido en parada habitual para viajeros que buscan algo más que una pinta.

Polonia suma otro nombre imprescindible: Piwnica Świdnicka, en Breslavia. Fundado en 1273 y situado bajo el ayuntamiento, fue durante siglos un espacio autorizado para servir la prestigiosa cerveza de Świdnica. Sus normas medievales eran estrictas: nada de dados, nada de fumar, nada de espadas desenvainadas. La cerveza podía ser placer, pero también orden público.

Italia aporta el encanto vinícola de Al Brindisi, en Ferrara, documentada desde 1435 y considerada una de las osterias vinícolas más antiguas del mundo. Su historia se cruza con la del Renacimiento: Nicolás Copérnico vivió en habitaciones situadas sobre el local durante su etapa universitaria, y por sus mesas pasaron artistas y escritores vinculados a la cultura italiana.

Los bares más antiguos de España que siguen funcionando

España también conserva templos gastronómicos donde la tradición sigue viva. Uno de los más emblemáticos es El Rinconcillo, en Sevilla, fundado en 1670 y considerado el bar de tapas en funcionamiento continuo más antiguo del país.

Entrar en El Rinconcillo es entrar en una escena que parece resistirse al tiempo: azulejos andaluces, jamones colgados, barra de madera y camareros que todavía anotan las consumiciones con tiza blanca sobre la propia barra. Un gesto mínimo que se ha convertido en patrimonio cotidiano.

En Madrid, Sobrino de Botín, fundado en 1725, ostenta el récord Guinness como el restaurante más antiguo del mundo. Su fama está ligada a su horno de leña, que se mantiene como símbolo de continuidad y tradición. Allí el asado no es solo una técnica culinaria: es una herencia.

Botín también forma parte de la memoria cultural de la capital. Entre sus anécdotas más repetidas figura la presencia de un joven Francisco de Goya, que habría trabajado en el establecimiento antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la pintura universal.

Estos bares y restaurantes demuestran que la gastronomía no vive únicamente en la innovación, los menús degustación o las aperturas más esperadas. También vive en los lugares que han sabido permanecer.

En un mundo donde casi todo cambia rápido, sentarse en una taberna centenaria tiene algo de resistencia. Quizá por eso seguimos buscando estos espacios: porque en ellos la comida y la bebida no solo alimentan,  también recuerdan.

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