
Por regla general, la leche de vaca es un imprescindible de la despensa de muchos. Sin embargo, mientras más proliferan alternativas a la clásica leche entera, mayores han sido los empeños por restarle méritos. Aunque, todo es cuestión de organismos y necesidades, puesto que tanto ella como la semidesnatada y desnatada pueden ser igual de saludables. Entonces, ¿de qué depende elegir una u otra?, ¿en qué se diferencian? Te lo contamos.
Leche entera
Su composición presenta alrededor de un 3.5% de grasa. De ahí que sea la más calórica de las tres opciones. Asimismo, proporciona una mayor cantidad de vitaminas liposolubles como la A y la D, beneficiosas para la salud ósea, cerebral y el sistema inmunológico e incluso son la base para generar saciedad y energía. No obstante, no es recomendable para personas con hipercolesterolemia u obesidad debido a su alto contenido calórico y de grasas saturadas.
Leche Semidesnatada
La semidesnatada, en cambio, deviene un balance de grasa, casi la mitad del porcentaje de la entera, y misma cantidad de nutrientes, al menos de los esenciales. Por ello suele ser muy recomendada para quienes buscan una alternativa balanceada.
Leche Desnatada
Para obtener menos de un 0.5% de grasa, la leche desnatada pierde también muchas de las vitaminas liposolubles, donde se hallan los principales nutrientes del producto como calcio y fósforo. En consecuencia, el resultado no es el mismo tanto en materia de saciedad como de sabor o virtudes a la salud. No obstante, si tu objetivo es adelgazar, es la ideal.
Da igual la que elijas, siempre que sea con conciencia y en favor de potenciar tu salud.