El secreto del Amarone: La técnica "Messa a riposo" busca ser Patrimonio de la Unesco
La región italiana de Valpolicella, cuna de algunos de los vinos más prestigiosos del mundo, aspira a que una de sus técnicas más emblemáticas sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. Se trata de la messa a riposo, un proceso ancestral de secado de la uva que forma parte esencial de la identidad vitivinícola del territorio.
La candidatura ha sido presentada oficialmente por la Comisión Nacional Italiana para la Unesco, a propuesta del Ministerio de Cultura, poniendo en valor no solo la técnica, sino su dimensión cultural, social y económica.
Qué es la “messa a riposo” y por qué es única
La messa a riposo consiste en dejar reposar las uvas recién vendimiadas sobre esteras tradicionales llamadas “arele”, situadas en espacios ventilados conocidos como “fruttai”.
Durante este proceso, las uvas se deshidratan de forma natural, concentrando azúcares, aromas y complejidad. Este paso es clave para la elaboración de vinos icónicos como el Amarone y el Recioto, dos referencias fundamentales del vino italiano.
Más allá de una técnica, este método representa una forma de entender el vino: una combinación de tiempo, clima, conocimiento y respeto por el proceso natural.
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Cultura, territorio e identidad
El expediente presentado ante la Unesco destaca que esta práctica no es solo productiva, sino profundamente cultural. La messa a riposo refleja la conexión entre la comunidad, el paisaje y la tradición.
Christian Marchesini, presidente del Consorcio de Vinos de Valpolicella, lo resume así:
“Se trata de un conocimiento milenario que ha influido en nuestra cultura, nuestro paisaje y nuestra identidad”.
El reconocimiento internacional supondría no solo proteger esta técnica, sino también garantizar su transmisión a futuras generaciones.
Una tradición colectiva viva
Uno de los aspectos más relevantes de la candidatura es su dimensión social. La práctica implica a unas 8.000 personas en los 19 municipios que forman parte de la denominación Valpolicella.
Hombres, mujeres, jóvenes y mayores, tanto italianos como extranjeros, participan en este proceso, lo que refuerza su carácter inclusivo y comunitario.
El dossier presentado ante la Unesco se apoya en cuatro pilares fundamentales:
- función educativa
- valor ambiental
- impacto social
- dimensión inclusiva
Además, subraya una idea clave: sin esta técnica, no existirían los vinos que han dado fama mundial a la región.
Más de una década de trabajo para un reconocimiento histórico
El camino hacia esta candidatura no ha sido rápido. El proceso comenzó hace más de 13 años, coordinado por el Consorcio de tutela Vini della Valpolicella.
En él han participado:
- la Confraternita del Amarone y Recioto (Snodar)
- expertos del ámbito académico
- enólogos, juristas y antropólogos
Un trabajo colectivo que ahora busca su culminación en el reconocimiento internacional.
2027: la decisión que puede marcar el futuro del Amarone
La resolución de la Unesco se espera para 2027. Mientras tanto, el sector considera que la propia candidatura ya supone un hito.
Más allá del reconocimiento, lo que está en juego es la protección de un saber hacer que define no solo a un vino, sino a toda una región.
Porque en Valpolicella, el vino no empieza en la botella. Empieza en el tiempo.