Cuatro sacerdotes, vino riojano y la Segunda Venida de Cristo: la insólita película que triunfó en Islandia

Cuatro sacerdotes, vino riojano y la Segunda Venida de Cristo: la insólita película que triunfó en Islandia

Cuatro sacerdotes viajan a La Rioja para encontrar el vino de misa perfecto mientras la Segunda Venida de Cristo ocurre a su alrededor. Así es Remedio di-vino, la comedia islandesa que conquistó la taquilla de su país.
Cartel promocional de la película islandesa Remedio di-vino, ambientada en La Rioja, con los principales personajes de la comedia rodeados de barricas y elementos vinculados al mundo del vino.
Remedio di-vino, la comedia islandesa que convirtió La Rioja en una misión celestial entre viñedos
Jueves, Junio 18, 2026 - 19:30

No todos los días una película consigue reunir en la misma historia a sacerdotes islandeses, viñedos riojanos, catas de vino y la Segunda Venida de Cristo. Sin embargo, eso es exactamente lo que propone Remedio di-vino (Guðaveigar), una de las comedias más sorprendentes que ha llegado recientemente a las plataformas de streaming españolas.

Estrenada en Islandia en 2024, la película se convirtió rápidamente en un éxito de taquilla en su país de origen. Pero más allá de su humor disparatado, existe un motivo adicional por el que merece la atención de los amantes de la gastronomía: gran parte de la producción fue rodada en La Rioja, convirtiendo a los viñedos y bodegas de esta región en protagonistas fundamentales de la historia.

Una misión divina con sabor a vino riojano

La premisa es tan sencilla como delirante. Preocupado por la disminución de la asistencia a las misas, el obispo de Reikiavik decide enviar a sus cuatro mejores sacerdotes a España con una misión aparentemente trascendental: encontrar un vino de misa excepcional que ayude a devolver a los fieles a los templos islandeses.

La expedición desembarca en La Rioja, uno de los territorios vitivinícolas más prestigiosos del mundo, donde los religiosos comienzan a recorrer viñedos, bodegas y salas de cata en busca del caldo perfecto.

Lo que parecía una misión espiritual acaba convirtiéndose en una auténtica inmersión en la cultura del vino. Los sacerdotes se entregan con entusiasmo a las degustaciones, descubren los matices de distintas elaboraciones y se dejan seducir por los paisajes riojanos.

El problema es que están tan concentrados en su búsqueda que pasan por alto un pequeño detalle: la mismísima Segunda Venida de Cristo está ocurriendo a su alrededor.

Cuando La Rioja se convierte en estrella de cine

Más allá de la trama, uno de los grandes atractivos de Remedio di-vino es su capacidad para mostrar la riqueza paisajística y cultural de La Rioja.

Los viñedos, las bodegas y los pueblos vinculados al mundo del vino aparecen retratados como escenarios naturales de una historia donde el humor y la gastronomía avanzan de la mano.

No es la primera vez que el vino inspira una producción cinematográfica, pero sí resulta poco habitual que una película extranjera sitúe una región vinícola española en el centro mismo de la narración.

Para muchos espectadores islandeses, la película supuso también un primer acercamiento a una de las zonas vitivinícolas más importantes de Europa.

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¿Qué es realmente un vino de misa?

La búsqueda que articula toda la película tiene una base real. El vino utilizado en la celebración de la eucaristía debe cumplir determinados requisitos establecidos por la Iglesia Católica.

Tradicionalmente se exige que sea vino natural procedente exclusivamente de uva y que no haya sido alterado mediante prácticas que modifiquen su esencia.

Durante siglos, numerosos monasterios y comunidades religiosas han estado vinculados a la producción vitivinícola, por lo que la relación entre vino y liturgia forma parte de la historia cultural europea.

La película utiliza este contexto histórico para construir una comedia que juega constantemente con los límites entre lo sagrado y lo cotidiano.

El éxito de una historia improbable

Uno de los elementos más llamativos de Remedio di-vino es precisamente la combinación de ingredientes que, sobre el papel, parecen incompatibles.

La película mezcla humor nórdico, tradición religiosa, cultura del vino, paisajes españoles y situaciones absurdas para construir una historia que no se toma demasiado en serio a sí misma.

Ese equilibrio entre comedia y homenaje al mundo del vino explica buena parte de su éxito entre el público islandés y de la curiosidad que ha despertado posteriormente en España.

Al final, más allá de las risas, la película deja una imagen inesperada: la de La Rioja como escenario universal donde pueden encontrarse el placer de una buena copa, la tradición vitivinícola y hasta los misterios del fin del mundo.

Porque pocas veces una región vinícola ha tenido un papel tan protagonista en una historia tan improbable. Y pocas veces el vino ha sido tan importante que ni siquiera el Apocalipsis haya conseguido eclipsarlo.

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