
El verano se va apagando poco a poco, pero siempre queda tiempo para brindar por los últimos rayos de sol. La coctelería se convierte en la mejor aliada para prolongar esa sensación de vacaciones, combinando frescura, color y creatividad en cada copa.
Desde propuestas clásicas hasta mezclas innovadoras, estos cócteles son perfectos para saborear antes de dar la bienvenida al otoño.
Mojito: el clásico que nunca falla
Con origen en Cuba, el mojito sigue siendo sinónimo de verano. La combinación de ron, hierbabuena, azúcar, lima y soda aporta frescura y un punto cítrico que lo convierte en un cóctel imprescindible para cualquier despedida estival.
Spritz: el rey de las terrazas
El Aperol Spritz ha conquistado las tardes de media Europa. Su mezcla de Aperol, prosecco y soda es ligera, burbujeante y fotogénica, ideal para compartir entre amigos al atardecer.
Piña colada: vacaciones en un sorbo
Ron, piña y coco. Tres ingredientes que saben a playa, sombrilla y descanso. La piña colada es un viaje directo al Caribe, incluso si la disfrutas en la terraza de casa.
Michelada: frescor con picante
Desde México, la michelada ofrece una combinación única de cerveza, jugo de limón, salsas y un toque picante. Es perfecta para quienes buscan un cóctel refrescante, pero con carácter.
Blue Lagoon: un brindis azul turquesa
Con vodka, curaçao azul y limonada, este cóctel es un espectáculo visual y gustativo. Su color vibrante recuerda al mar y resulta una propuesta divertida para cerrar el verano con estilo.
Daiquiri de frutas: tropical y versátil
Aunque el daiquiri clásico ya es un referente, su versión con frutas de temporada como fresas o mangos lo convierte en un cóctel más refrescante y natural.
Tinto de verano reinventado
Sencillo pero infalible, el tinto de verano con vino y gaseosa se puede elevar con un toque de fruta fresca, especias o incluso un chorrito de vermut. Una opción muy española para despedir el calor.
El ritual del brindis final
Más allá de las recetas, lo que hace especial a estos cócteles es el momento: compartirlos al aire libre, en una cena de verano o frente al mar. Brindar por lo vivido y por lo que vendrá convierte cada copa en un recuerdo.