El vino sigue siendo un lenguaje cultural complejo, pero los jóvenes ya no han heredado las claves para entenderlo. Un cambio de hábitos, contexto y comunicación explica por qué se ha roto esta conexión generacional.
El debate sobre la supuesta crisis del vino vuelve una y otra vez al sector. Pero quizá el problema no sea solo la caída del consumo. Cambios culturales, hábitos de bebida, precio y comunicación están transformando la relación entre el vino y el consumidor actual.
La industria vitivinícola se encuentra en plena transformación y de cara a 2030 las tendencias ya comienzan a definirse. Lo hemos visto en HIP 2026: inteligencia artificial, vinos desalcoholizados y el nuevo papel del sumiller en la hostelería.
El sector del vino no vive una crisis de consumo, sino de modelo. El vino ha salido de la rutina diaria para convertirse en una elección consciente. Menos frecuencia, más significado y un mercado que exige identidad, relato y valor frente al volumen.
El vino español cierra el año con una de sus cosechas más bajas, caída del consumo interno y un sector que mira a la innovación para afrontar 2026.
Durante el año 2021, se estimó que el consumo mundial de vino alcanzó los 23.600 millones de litros, lo que representa el nivel más bajo registrado desde 2002. Esta tendencia negativa comenzó en 2007 cuando alcanzó su máximo histórico, superando los 25.000 millones de litros.
Para conservar el vino una vez abierto debemos tener en cuenta que se trata de una sustancia viva que está en constante evolución, es por eso que necesita de unas condiciones ambientales determinadas para no perder sus propiedades organolépticas. Por ello, es muy importante almacenarlo de forma correcta, pero, sobre todo, saber qué debemos hacer para que no se eche a perder una vez que lo hemos abierto.
Una nueva investigación sugiere que el vino y el queso no solo son una combinación perfecta, sino que también podrían reducir el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.
El vino es una de las bebidas de más alto consumo a nivel internacional. Hay, sin embargo, muchos catadores potenciales, tal vez futuros amantes de la bebida, que todavía no se atreven a tomarlo, creen que hay que ser un erudito o llevar bigote rizado y monóculo. No es cierto, cada uno deberá saber si le gusta o no un vino, sea bueno o malo. A continuación te presentamos una lista con algunas de las cosas que deberíamos saber.
Wine Intelligence (WI) ha dado a conocer nuevos datos sobre el consumo de vino durante el confinamiento por la pandemia de la COVID-19 en los que revela que se mantiene similar en todos los mercados.
El Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) ha presentado un dossier estadístico sobre evolución del vino en el mundo y en España para celebrar los 10 años de su puesta en funcionamiento.
La Asocioación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) ha publicado recientemente el noveno Informe sobre la Demanda del Turismo del Vino, realizado a través del Observatorio Turístico de las Rutas del Vino de España, que persigue dibujar la imagen más fiel posible del enoturista español y estudiar su evolución.
En las fiestas son comunes los excesos de bebidas. El problema es que la abundancia de su consumo provoca que al día siguiente, en mayor o menor medida, suframos de resaca, un cuadro de malestar general que se padece tras una ingesta excesiva de alcohol.