Barcelona declara la guerra a los ‘mercaurantes’ de Mercadona

Barcelona declara la guerra a los ‘mercaurantes’ de Mercadona

El Gremio de Restauración de Barcelona denuncia a Mercadona por las zonas destinadas al consumo de platos preparados en sus supermercados y pide al Ayuntamiento que actúe contra lo que considera intrusismo hostelero.
Zona de mesas y sillas habilitada para el consumo de comida preparada dentro de un supermercado, un modelo que ha generado debate entre la distribución alimentaria y el sector de la restauración en Barcelona.
Los espacios para comer dentro de supermercados, en el centro del debate entre Mercadona y la restauración
Miércoles, Junio 17, 2026 - 10:58

La frontera entre supermercado y restaurante acaba de convertirse en motivo de conflicto en Barcelona. El Gremio de Restauración de la ciudad ha presentado una denuncia ante el Ayuntamiento contra una treintena de establecimientos de Mercadona por considerar que las zonas habilitadas para consumir platos preparados dentro de sus tiendas constituyen una actividad hostelera encubierta.

La organización empresarial sostiene que estos espacios, popularmente bautizados como ‘mercaurantes’, van mucho más allá de una simple zona de descanso para clientes. Según el Gremio, la presencia de mesas, sillas, microondas, cubiertos, servilletas, vasos e incluso máquinas de café demuestra que están concebidos para el consumo de alimentos en condiciones similares a las de un establecimiento de restauración.

La denuncia abre un debate que va mucho más allá de Barcelona y que afecta a uno de los cambios más importantes que está experimentando la alimentación en España: el auge de los platos preparados y la creciente competencia entre supermercados y hostelería por una misma necesidad del consumidor, comer de forma rápida, cómoda y a un precio asequible.

El Gremio habla de intrusismo hostelero

La denuncia se basa en la interpretación de la Ordenanza de establecimientos y centros de comercio alimentario de Barcelona, que establece que la zona comprendida entre las cajas de cobro y las puertas de salida no puede destinarse a actividades comerciales o de servicios.

Para el director del Gremio de Restauración de Barcelona, Roger Pallarols, las instalaciones habilitadas por Mercadona cumplen de facto una función hostelera.

La organización considera que ofrecer espacios con capacidad para varias decenas de personas, junto con utensilios para comer y equipamiento para calentar alimentos, supone una actividad equiparable a la restauración sin estar sometida a las mismas exigencias regulatorias que bares y restaurantes.

El Gremio ha avanzado además que su intención es extender esta iniciativa a otras cadenas de distribución que también han incorporado espacios similares para el consumo de alimentos preparados dentro de sus establecimientos.

Su objetivo es que el Ayuntamiento intervenga, imponga las sanciones que considere oportunas y determine si estos espacios cumplen o no con la normativa vigente.

Mercadona defiende que son zonas de descanso

La compañía valenciana rechaza la acusación de intrusismo y sostiene que estos espacios no pueden considerarse restaurantes.

Según la empresa, se trata de áreas de descanso destinadas a facilitar la experiencia de compra de los clientes, sin que exista un servicio de restauración propiamente dicho.

Mercadona argumenta que no cobra por utilizar estas zonas, no dispone de camareros ni de personal específico para atenderlas y no presta servicios equivalentes a los que ofrece un establecimiento hostelero tradicional.

La compañía recuerda además que el modelo forma parte de la estrategia desarrollada en torno a su sección Listo para Comer, creada para responder a una demanda creciente de alimentos preparados listos para consumir.

Un negocio que ya mueve cientos de millones de euros

Más allá de la discusión jurídica, el conflicto refleja una transformación profunda en los hábitos de consumo.

La sección Listo para Comer de Mercadona factura actualmente alrededor de 700 millones de euros anuales en España, una cifra que la sitúa cada vez más cerca de algunos de los grandes operadores de restauración rápida del país.

La tendencia no es exclusiva de Mercadona. Desde 2022, la categoría de platos preparados en los supermercados españoles ha crecido aproximadamente un 55%, impulsada por cambios sociales que afectan a millones de consumidores.

La falta de tiempo para cocinar, el incremento de hogares unipersonales, la búsqueda de soluciones más económicas que el menú diario tradicional y la normalización del consumo de comida preparada han favorecido la expansión de este mercado.

En paralelo, los supermercados han evolucionado desde simples puntos de venta de alimentación hacia espacios donde el consumidor puede resolver buena parte de sus necesidades gastronómicas cotidianas.

La batalla por la comida rápida y asequible

Lo que hoy se discute en Barcelona puede convertirse en uno de los grandes debates de la alimentación y la restauración durante los próximos años.

Mientras bares y restaurantes reclaman igualdad regulatoria para cualquier actividad relacionada con el consumo inmediato de alimentos, las cadenas de distribución defienden que simplemente están adaptándose a nuevas demandas del mercado.

La cuestión de fondo es evidente: cada vez más consumidores buscan soluciones rápidas, económicas y cómodas para comer fuera de casa o evitar cocinar. Y tanto la hostelería como los supermercados quieren ocupar ese espacio.

La decisión que adopte el Ayuntamiento de Barcelona podría marcar un precedente relevante para otras ciudades españolas donde los modelos híbridos entre comercio alimentario y restauración continúan ganando terreno.

Porque la pregunta ya no es solo si estos espacios son restaurantes o zonas de descanso. La verdadera cuestión es quién servirá la comida del futuro y bajo qué reglas competirá.

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