La Mafia se sienta a La Mesa cambia de nombre y se desmarca de la polémica

La Mafia se sienta a La Mesa cambia de nombre y se desmarca de la polémica

Tras 26 años de trayectoria, la marca pasa a llamarse La Famiglia se sienta a La Mesa para esquivar la nulidad. La polémica iniciada en 2018 por el uso del término “mafia”, asociado en este caso al blanqueamiento de organizaciones criminales.
La Mafia se sienta a La Mesa
La Mafia se sienta a La Mesa cambia su nombre
Viernes, Abril 24, 2026 - 07:29

El grupo La Mafia se sienta a La Mesa (LMssLM) cambia de nombre y por fin corta con la polémica que lleva perisguiéndoles años. Desde 2018 lleva la marca en esta batalla, pues fue la propia Italia quien alzó la voz para exigir un cambio de denominación. ¿La razón? Que, bajo este nombre, se mancha la imagen de gastronomía italiana, asociándola así al universo criminal. Objetivo cumplido: la marca pasa a llamarse La Famiglia se sienta a La Mesa.

Según la compañía, el cambio no altera su esencia, su historia ni su modelo de negocio: únicamente el nombre, con el fin de salir del foco mediático y poner fin a la controversia.

"Hemos querido salirnos de la polémica que no nos representa como proyecto dando el paso a algo que no es un cambio, porque una palabra no significa 25 años de historia", expusieron desde el grupo.

Desde su nacimiento hace 26 años en Zaragoza, el carácter distintivo de la marca residía en su nombre, tan original como controvertido. Ahora evoluciona su storytelling, pero no su propuesta gastronómica, sus espacios ni su operativa. En palabras del CEO, Javier Floristán, y de la directora general, Loli Riquelme, se trata de una decisión meditada tras más de un año de reflexión: una marca consolidada que cambia de nombre, pero no de identidad.

La previsión del grupo para este año es ambiciosa: abrir 30 nuevos restaurantes entre todas sus enseñas, ya bajo la nueva denominación.

La Famiglia se sienta a La Mesa: ¿que más cambia?

Ya no es la “mafia”, sino la “familia” la que se sienta a la mesa. Un giro que, según la compañía, refuerza el verdadero espíritu del proyecto: una cultura empresarial basada en el trabajo en equipo y en la cercanía con el cliente.

“Vamos a cambiar la palabra en los rótulos, pero todo lo demás se mantiene. El cliente va a seguir reconociendo la marca exactamente igual”, subrayó Riquelme.

Los directivos destacan, además, el respaldo de los franquiciados, que han apoyado el cambio sin fricciones, conscientes de que el valor reside en el proyecto global. La elección del nuevo nombre fue fruto de un proceso participativo interno, en el que equipos, socios y franquiciados valoraron cerca de 800 propuestas. Un ejercicio que refuerza tanto la idea de familia como la implicación colectiva en la evolución de la marca.

El cambio de nombre: el punto final para una polémica escalada

Con esta transformación, La Famiglia se sienta a La Mesa busca cerrar definitivamente el capítulo de controversias ligado al uso del término “mafia”:

  • El conflicto surgió por la asociación del nombre con organizaciones criminales, lo que muchos consideraron un uso frívolo o incluso ofensivo, especialmente para las víctimas. 

La polémica escaló en 2018, cuando la Embajada de Italia en España inició acciones contra la marca, que culminaron con la decisión del Tribunal General de la Unión Europea de declarar nulo el nombre del grupo. Posteriormente, la Oficina Española de Patentes y Marcas ratificó la anulación.

La resolución española señalaba que el uso de términos vinculados a organizaciones criminales, “contrarias a los principios éticos y morales reconocidos en todos los Estados miembros”, no debía formar parte de una marca presente en más de 120 locales en España, Portugal y Andorra.

El propio Gobierno italiano, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, respaldó esta postura al considerar que el uso del término perjudicaba la imagen del país, especialmente en el ámbito de la restauración italiana.

Pese a ello, el grupo ha dejado abierta la posibilidad de emprender acciones legales en defensa de su trayectoria y de los daños reputacionales sufridos durante el proceso.

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