Madrid tiene una nueva obsesión gastronómica: focaccias de 400 gramos y rellenos inesperados
Madrid sigue sumando aperturas gastronómicas, pero no todas llegan con el mismo respaldo detrás. Los responsables de 80 Grados, una de las marcas más reconocibles de la restauración madrileña contemporánea, acaban de inaugurar F de Focaccia, un nuevo concepto que quiere reivindicar la focaccia rellena como una propuesta gastronómica de entidad propia.
El proyecto abre sus puertas en la calle General Perón, a pocos metros del estadio Santiago Bernabéu, con una idea clara: demostrar que una focaccia puede ir mucho más allá de convertirse en un simple bocadillo italiano.
La propuesta huye deliberadamente de los clichés habituales asociados a este producto. Aquí no hay recetas importadas ni reproducciones literales de especialidades italianas. Las focaccias de F de Focaccia nacen en Madrid, se elaboran desde una perspectiva local y se apoyan en ingredientes cuidadosamente seleccionados y procesos propios.
Una focaccia hecha desde cero
Uno de los aspectos que diferencia el proyecto es el control integral de la elaboración. Desde el pan, que se hornea diariamente, hasta las salsas, los fiambres y los rellenos, prácticamente todo pasa por el obrador central y por el trabajo del equipo de investigación y desarrollo gastronómico de la compañía.
Jamón asado durante 24 horas con madera de cerezo, pavo ahumado, pastrami artesanal o salsas elaboradas específicamente para cada receta forman parte de una propuesta que apuesta por la calidad del producto y por el trabajo artesanal.
El resultado son focaccias contundentes, de entre 300 y 400 gramos, diseñadas para convertirse en una comida completa y no en un simple tentempié.
Ocho recetas para empezar una nueva historia
La carta inicial reúne ocho propuestas diferentes, todas elaboradas al momento y pensadas para ofrecer una experiencia gastronómica rápida pero cuidada.
Entre las más llamativas destaca la focaccia de jamón asado durante 24 horas, acompañada por crema de ajo negro y tomate confitado. Otra de las referencias estrella es la de roast beef, que combina romescu, bechamel flambeada y aceite de chiles en una elaboración especialmente cremosa y llena de matices.
La oferta contempla también alternativas para distintos perfiles de consumidor. La versión vegetariana incorpora setas al ajillo, crema de hongos y queso fresco, mientras que la opción vegana apuesta por berenjena asada, tomate confitado, calabacín encurtido y salsa romescu.
Todas comparten una misma filosofía: reinterpretar la focaccia desde una mirada contemporánea, alejada de fórmulas previsibles y con una personalidad propia claramente reconocible.
Y, como extra, con motivo del Mundial de Fútbol, han socado una focaccia llamada "La Roja" similar a un serranit, con lomo adobado en pimentón de la Vera, pimiento verde asado, cebolla caramelzada y salsa brava.
Un local pensado para el ritmo de Madrid
El establecimiento ha sido diseñado para adaptarse a diferentes momentos de consumo. La experiencia puede disfrutarse en el propio local, llevarse para comer en la oficina o en casa, o incluso convertirse en una alternativa rápida antes o después de un partido en el Bernabéu.
El espacio, dominado por una estética contemporánea marcada por el color naranja, gira alrededor de una barra central donde se preparan las focaccias a la vista del cliente. Allí se cortan los fiambres, se incorporan las verduras frescas y se terminan las recetas en tiempo real.
La oferta se completa con una selección de refrescos, kombuchas, cafés y cervezas, además de varios postres elaborados diariamente, entre ellos un flan cremoso, una tarta de chocolate blanco tostado y un intenso fondant de chocolate.
La experiencia acumulada de 80 Grados
Detrás de F de Focaccia están José Manuel Vidal, Óscar García y Marcos Ochoa, responsables de un grupo que ha sabido construir una identidad propia dentro de la restauración madrileña.
Los fundadores de 80 Grados llevan años desarrollando una propuesta gastronómica basada en la creatividad, el cuidado del producto y la actualización de recetas tradicionales mediante técnicas contemporáneas.
La nueva marca traslada esa misma filosofía al universo de las focaccias. El objetivo no es replicar modelos existentes, sino construir una categoría propia donde el pan artesano, los ingredientes de calidad y la innovación culinaria sean los protagonistas.
Madrid suma así una nueva dirección gastronómica que promete convertirse en una de las aperturas más comentadas de los próximos meses.