La gastronomía de la Semana Santa no habla de lujo, sino de tradición, simbolismo y, en muchos casos, espiritualidad. Es una cocina humilde, pero profundamente significativa. Esta vez con garbanzos, espinacas, bacalao y huevo duro.
Las lentejas se han consolidado como un alimento de alta densidad nutricional, accesible y sostenible.
Poco más de cuatro siglos de colonización hispana, unido a sucesivas migraciones, principalmente de Islas Canarias, Galicia, Asturias y Cataluña, constituyeron potenciales constructos en los procesos culturales de Cuba.