Receta del Potaje de Vigilia: tradición de humildad en Semana Santa
Cuando uno piensa en la Semana Santa, la memoria gustativa se activa inmediato. A medida que avanza la Cuaresma, los aromas comienzan a despertar el paladar, anunciando la llegada de sabores que llevan todo un año esperando su momento. Por eso, si aún no sabes cómo llevar esta cultura a tu mesa, Excelencias Gourmet te propone preparar uno de sus platos más emblemáticos: el potaje de vigilia.
La gastronomía de esta época no habla de lujo, sino de tradición, simbolismo y, en muchos casos, espiritualidad. Es una cocina humilde, pero profundamente significativa.
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¿Qué es el potaje de vigilia?
Se trata de un plato de cuchara elaborado a base de garbanzos, espinacas, bacalao y huevo, pensado para respetar la tradición de no consumir carne durante la Cuaresma en sus últimos días. Un guiso nutritivo y reconfortante que aporta energía sin resultar pesado -no como esos que te tienen en el sofá toda la tarde-.
Receta de Potaje de vigilia (con garbanzos de bote)
Ingredientes (4 personas)
2 botes de garbanzos cocidos (400 g aprox. cada uno)
250 g de bacalao desalado
200 g de espinacas frescas (o congeladas)
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
1 cucharadita de pimentón dulce
2 cucharadas de tomate triturado
1 rebanada de pan
1 huevo cocido (por ración)
Aceite de oliva virgen extra
Agua o caldo
Sal al gusto
Elaboración
Preparar los garbanzos: escurre y enjuaga bien los garbanzos bajo el grifo para quitar el líquido de conservación.
Sofrito base: en una olla, sofríe la cebolla picada y los ajos con aceite de oliva. Añade el pimentón (fuera del fuego para que no se queme) y el tomate triturado. Cocina hasta que se tuesten las especias.
Añadir el bacalao: incorpora el bacalao desmenuzado y cocina 2–3 minutos.
Montar el guiso: añade los garbanzos, la hoja de laurel y cubre con agua o caldo. Cocina a fuego medio unos 10 minutos.
Incorporar las espinacas: añade las espinacas y cocina otros 5 minutos.
Majado tradicional: fríe el pan y machácalo con el huevo cocido en un mortero. Añádelo al guiso para espesar y dar sabor.
Reposo final: deja reposar unos minutos antes de servir. Ganará en sabor.
Servir con el huevo cocido partido por la mitad.
Consejos
Si vas con prisa, puedes saltarte el majado, pero es lo que le da el toque tradicional.
Un poco de comino o pimentón ahumado le da un giro interesante.
Está aún mejor al día siguiente.
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