
El café “soldado”, una mezcla sorprendente de espresso con gaseosa o tónica, sobrevive como una reliquia en algunas barras españolas. Aunque para muchos es un desconocido, esta bebida tradicional regresa con fuerza como alternativa refrescante y curiosa, especialmente en verano.
¿Qué es el café soldado?
El soldado no es un término militar, sino un café muy particular que combina un espresso con gaseosa o tónica. Su preparación consiste en servir un café solo junto a un vaso de bebida carbonatada y mezclarlos, generando un contraste único entre la amargura del café y el frescor de las burbujas. En algunos locales se añade limón fresco o incluso hielo, lo que lo convierte en un café perfecto para los días calurosos.
Origen y tradición del soldado
El origen del café soldado es incierto. Algunos lo relacionan con las sobremesas de antaño, cuando se aligeraba el café con gaseosa y azúcar, mientras que otros lo consideran una evolución moderna de la coctelería. En Cataluña, por ejemplo, se conocía como suau, una mezcla que muchos recuerdan de sus abuelos.
Hoy, su versión más moderna se acerca al espresso tonic, popular en Italia y en la escena internacional del café de autor.
El soldado frente a otras tendencias del café
En un país donde conviven el cortado, el macchiato, el americano o el flat white, el soldado se ha mantenido en un rincón casi oculto. Sin embargo, su rareza es parte de su encanto. Mientras los cafés modernos buscan conquistar a los más jóvenes con estética y técnicas innovadoras, el soldado reivindica la tradición de barra de bar española, ofreciendo una experiencia distinta y refrescante.
¿Por qué deberías probarlo?
Más que un simple café, el soldado es una experiencia sensorial: amargo, burbujeante y sorprendente. Perfecto para quienes buscan salir de la rutina del clásico espresso, esta bebida se convierte en un homenaje a la cultura cafetera española y, a la vez, en una tendencia moderna que conecta con la cultura gastronómica internacional.
El soldado, entre tradición y modernidad, demuestra que todavía hay cafés por descubrir en España.