La conservación de los Habanos

La conservación de los Habanos
El Habano es un producto vivo cuya conservación exige control absoluto de humedad, temperatura y ventilación. Desde el uso de humidores de caoba hasta el concepto técnico del Maturing Room, este artículo explica por qué la maduración correcta del cigarro cubano es clave para preservar su aroma, textura y placer de fumada.
Habanos
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Viernes, Enero 16, 2026 - 11:00

Un buen Habano es un producto vivo, sensible y exigente. Su capacidad para absorber aromas, reaccionar a la humedad y evolucionar con el tiempo convierte su conservación en un arte donde no caben improvisaciones. Desde la regulación precisa del humidor hasta el concepto técnico del Maturing Room, conservar un cigarro cubano en condiciones óptimas es tan importante como su propia elaboración.

El Habano: un producto vivo y extremadamente sensible

Un Habano actúa como una auténtica esponja aromática. Absorbe cualquier perfume del entorno con el que entra en contacto y, del mismo modo, pierde humedad con una rapidez sorprendente. Tras semanas, e incluso meses, necesarios para devolver un cigarro seco a condiciones óptimas, bastan apenas 30 minutos en un ambiente con menos del 50 % de humedad relativa para comprometer seriamente la experiencia de fumada.

Esta fragilidad explica por qué el control ambiental no es un lujo, sino una necesidad.

Humidores domésticos: útiles, pero con límites

Los humidores forrados de porcelana, los recipientes de vidrio o cerámica, así como tubos de aluminio, celofán o film transparente, resultan eficaces solo para periodos breves de conservación. Su principal ventaja es que mantienen el cigarro húmedo y relativamente estable, conservando el perfume original de la confección.

Sin embargo, estos materiales no absorben ni devuelven aromas, por lo que no aportan ningún beneficio adicional al envejecimiento del Habano.

La caoba y el Maturing Room: el entorno ideal para el Habano

Para una conservación real y beneficiosa, el Habano debe vivir en un humidor de caoba, preferiblemente concebido como un Maturing Room. La caoba tiene una propiedad única: absorbe el perfume del tabaco y lo devuelve con el tiempo, enriqueciendo especialmente a los cigarros más envejecidos.

Con los años, sus fibras se impregnan de aromas y se convierten en un aliado silencioso del proceso de maduración.

Humedad, temperatura y ventilación: el equilibrio perfecto

Para el consumo cotidiano, el humidor debe mantener:

  • Humedad relativa: 70–72 %
  • Temperatura: la del ambiente donde se fumará el cigarro

Por este motivo, los Walk in Humidor o Maturing Room ofrecen condiciones ideales, al permitir estabilidad, volumen de aire y control natural del microclima.

Walk in Humidor o Maturing Room: más que un nombre

El término estadounidense Walk in Humidor describe un espacio amplio. La denominación británica Maturing Room enfatiza su función técnica: un área diseñada específicamente para la maduración y envejecimiento del Habano.

Este espacio debe concebirse como una gran caja de caoba:

  • Techo, paredes, pavimento y mobiliario del mismo material
  • Sin uso de pegamentos (solo clavos)
  • Preferiblemente sin ventanas
  • Iluminación mínima o inexistente

La luz directa, con el tiempo, aclara la capa del cigarro y altera su estética natural.

Errores comunes en la conservación del Habano

La popularidad del cigarro cubano ha generado falsas creencias, entre ellas:

  • Ambientes excesivamente asépticos
  • Uso indiscriminado de cedros cubanos
  • Sistemas electrónicos complejos y control remoto innecesario
  • Filtrado excesivo del aire

En realidad, el aire debe recircular dentro del propio Maturing Room, sin filtrarse, para conservar el perfume natural del tabaco.

Los cigarros, especialmente los más jóvenes, deben seguir madurando. Las pequeñas variaciones de humedad y temperatura inducen microfermentaciones necesarias para su evolución.

Es incluso recomendable:

  • Guardar cigarros jóvenes y viejos juntos
  • Favorecer la transferencia aromática
  • Diseñar estanterías que permitan buena ventilación

Además, es fundamental:

  • Colocar varios higrómetros
  • Calibrarlos cada seis meses
  • Controlar termómetros con la misma frecuencia

Prevención de plagas y control del espacio

En grandes volúmenes de Habanos es imprescindible:

  • Fumigar previamente cualquier cigarro antes de introducirlo
  • Mantener cajas y gabinetes cerrados
  • Colocar trampas para el anobio del tabaco
  • Evitar concentraciones de humedad que generen moho

El equilibrio entre espacios vacíos y ocupados también influye directamente en la estabilidad del microclima.

Como toda obra viva, el Habano no admite descuidos. Una mala decisión puede deteriorarlo de forma irreversible. Conservarlo correctamente es preservar su historia, su aroma y el trabajo artesanal que lo hizo posible.

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