Cambio de hora y alimentación: 5 consejos que te servirán

Cambio de hora y alimentación: 5 consejos que te servirán

A partir de la madrugada del 28 al 29 de marzo, el reloj se adelanta una hora y, con él, también el reloj corporal. Aquí tienes unos cuantos consejos para adaptar las necesidades fisiológicas al óptimo funcionamiento del aparato digestivo.
cambio de hora
¿Cómo afecta el cambio de hora a la alimentación?
Domingo, Marzo 29, 2026 - 17:00

En España, existe un fenómeno cronológico que ocurre dos veces al año: se cambia la hora para adaptarse al curso europeo de la luz. A partir de marzo, los españoles adaptan sus días a las largas horas de sol. Para hacerlo, a partir de la madrugada del 28 al 29 de marzo, el reloj se adelanta una hora. Desde este momento, en España da comienzo el horario de verano.

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¿El cambio de hora afecta al cuerpo? La respuesta corta es sí

El reloj corporal que regula algunas necesidades fisiológicas se puede ver alterado durante unos días tras esta aplicación, lo que implica que se debe readaptar la dieta para un funcionamiento óptimo del aparato digestivo. Lo primero es atender a que el cuerpo humano suele regir los horarios de comidas según la temperatura corporal, entre muchos otros factores. Aun así, no supone una complicación mayor que acostumbrar al cuerpo a mantener la rutina con una hora más de sol.

Los efectos del cambio de hora en los españoles se viven como una especie de jet lag que dura un par de días al variar el horario de comidas y, por consiguiente, de sueño: 

Consejos para seguir una dieta adaptada al cambio de hora

El apetito es una de las sensaciones que mantienen una complicación por el cambio horario. Lo más importante entonces sobre la alimentación es adaptar la hora de comer a los ritmos de luz y oscuridad

  • Hacer las comidas más pesadas a horas tempranas

Para mantener un sueño más saludable, es relevante hacer las comidas más pesadas antes de la oscuridad sin dejarlas para muy tarde, ya que desde marzo el sol comenzará a ponerse sobre las 8, pero en agosto la claridad puede alcanzar hasta las 10 de la noche. 

También es aconsejable ingerir alimentos más ligeros o en menor cantidad una vez entrada la noche.

  • Que el cansancio no te confunda: elige buenos alimentos

Si eres de los que cena tarde porque piensas que al haber luz tienes más tiempo y las horas son más largas, debes saber que algunos especialistas apuntan a que el cansancio tiende a hacernos elegir ingredientes más grasos o calóricos para suplir la falta de energía. 

Lo importante es mantener la idea de comer equilibrado, no tanto como restringirse unos alimentos u otros. Esto quiere decir que frutas y verduras, lácteos, proteínas y cereales siempre deben estar presentes en la dieta, independientemente de los cambios que se puedan sufrir con el cambio de estación.

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  • La planificación de comidas y el sueño debe ir a la par

Cuando, debido al calor, el apetito se esfuma y la cena se alarga hasta entrada la noche sobre las diez e incluso once de la noche y las tardes de aperitivo ganan el terreno, adaptamos el patrón al ciclo del sueño. Así es como el sueño y el aparato digestivo se pueden dañar debido a la respuesta del estómago con acidez a las comidas pesadas de la noche.

  • La falta de luz ya no es excusa para el mal humor

Por otra parte, nutricionistas dan una pista sobre la afectación del cambio de hora al humor, pues al frenar esa generación de melatonina debido a la falta de sol, es común que se rebajen los niveles de serotonina (la "hormona de la felicidad"). Ahora ya no tenemos que para paliar estos efectos, sino potenciarlos, para lo que podemos consumir alimentos ricos en triptófano como lácteos, legumbres, frutos secos, huevos, carne magra y marisco. Igualmente, se recomienda tomar alimentos como el cacao en cantidades medidas.

  • Si utilizas suplementos alimenticios, elige los alimentos con magnesio

Algunos suplementos alimenticios también pueden ayudar a regular el organismo de nuevo. El magnesio es uno de los grandes aliados, aunque siempre es mejor tomarlo de forma natural en alimentos como los cacahuetes, las lentejas o los espárragos, antes de acudir a la farmacia.

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