Todos saben que el reparto de regalos por parte de Sus Majestades de Oriente comienza, oficialmente, tras la cabalgata, ayudados por la escalera gigantesca del camión de bomberos que cierra el desfile. Sin embargo, la primera entrega llega mucho antes. Ocurre durante ese pasacalles simultáneo que recorre ciudades, pueblos y barrios de toda España, porque los Reyes, ante todo, son magos. Y esos primeros regalos tienen forma de caramelo.
Cada año, además, estos dulces llegan con más reflexión detrás: blandos, sin gluten, con mayor variedad de sabores y, sobre todo, en cantidades cada vez más generosas.
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Los caramelos del 5 de enero: de gesto mágico a fenómeno de masas
Por menos se han iniciado guerras —y en Leganés lo saben bien—. En años anteriores se acuñó incluso el término “la rebelión de los caramelos”, cuando padres e hijos llegaron a frenar el avance de la cabalgata ante la escasez de dulces. Una escena que confirma que los caramelos no pasan de moda y que recogerlos sigue siendo, para muchos, casi lo más importante de la Navidad. De ahí que ayuntamientos y comunidades aumenten cada año la inversión, para que no falten ni los sacos… ni la ilusión de los más pequeños.
¿Cuántos caramelos se lanzan en cada ciudad?
En Córdoba, por ejemplo, se lanzarán 17 toneladas de caramelos desde las carrozas —17.500 kilos—, lo que supone 5.000 kilos más que el año pasado, según ha informado la Concejalía de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento. A ello se suman 143.000 bolsitas de gusanitos.
En Sevilla, durante la cabalgata de 2025 se repartieron 20 toneladas, aunque el deseo hubiera sido alcanzar los 100.000 kilos, algo que se descartó por criterios de sostenibilidad. El contraste con Madrid es notable: en la capital se lanzaron apenas 1,2 toneladas. En Móstoles, por su parte, se prevén 11.000 kilos para la cabalgata de 2026.
Santiago de Compostela prepara 1.500 kilos, mientras que Salamanca ha incrementado su presupuesto hasta los 21.000 euros para los caramelos de 2026, tras repartir 4.000 kilos en 2025.
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Adiós al ‘caramelazo’, hola responsabilidad
Eso sí, este año continúa la lucha contra el temido caramelazo: el impacto directo de un caramelo lanzado desde la carroza que puede alcanzar tanto a niños como a adultos. Por ello, se apela a la responsabilidad y la buena puntería de Reyes Magos, pajes y participantes, al tiempo que las autoridades apuestan por caramelos blandos y masticables, con sabores afrutados, en lugar de los clásicos —y peligrosos— caramelos duros.
También se pide un poco de empatía a esos padres y abuelos desesperados cuya codicia no siempre se alinea con los valores de la cabalgata ni con el espíritu de los Reyes Magos, y que abren el paraguas como si fuera una aspiradora, dispuestos a recoger, sin pudor, todos los caramelos posibles.