El futuro de la cocina habla en femenino y se forma en GASMA

El futuro de la cocina habla en femenino y se forma en GASMA

Sofía Morales e Isabella Ramírez, subcameponas de la I Copa Jerez Junior, son estudiantes de último año de la escuela superior de gastronomía GASMA. Con ello se constatan las claves del futuro de la cocina que es inclusivo, vocacional y formado.
alumnas de GASMA
Sofía Morales e Isabella Ramírez, alumnas de GASMA
Miércoles, Noviembre 12, 2025 - 17:39

Estudiar gastronomía en España no fue siempre un deseo claro, pero el destino las trajo, las unió y las premió por haberlo escuchado. Sofía Morales e Isabella Ramírez son dos estudiantes de Gastronomía en GASMA-CEU que, con tanto esfuerzo como vocación descubierta, alcanzaron el segundo puesto en la I Copa Jerez Junior el pasado octubre.

Su plato, Pleito del Sherry, maridado con un Harveys Palo Cortado V.O.R.S. 30 años de Bodegas Fundador, fue el vehículo que las llevó al podio. Guiadas por una intuición que parece innata, estas dos jóvenes latinas forman un equipo de esos que bien podría seguir los pasos de grandes cocineros que, en dúo o en solitario, llegan lejos.

Y eso, en GASMA, no es casualidad. Este bastión de la formación gastronómica es destino y cantera de grandes profesionales. Con un recorrido que ya supera la década, la universidad —asociada al CEU San Pablo y ubicada en Castellón de la Plana— ha sido cuna de talentos que, aunque ya intuían su potencial, han comenzado a cosechar reconocimientos. Desde Jorge Lengua, del restaurante Llavor (una estrella Michelin), hasta el equipo de Cañitas Maite (Cocineros Revelación 2021), GASMA se ha consolidado como la herramienta que potencia el sueño de sus estudiantes y transforma un “¿y si sí?” en una realidad tangible.

El origen del “Pleito del Sherry”, un plato que marida sueños y aclara dudas

La participación de Sofía e Isabella en la competición surgió cuando uno de sus profesores de cocina les propuso formar equipo para representar a la universidad en la Copa Jerez Junior, la primera edición en esta categoría previa a la absoluta. Isabella asumió el liderazgo inicial y no dudó en proponer a Sofía como compañera. La respuesta fue inmediata. 

“No lo pensé dos veces”, recuerda Morales cuando su compañera explica que, en cuanto recibió la propuesta, corrió a buscarla para que se presentara como su pareja culinaria.

El proceso creativo comenzó por el vino. Tras estudiar el reglamento, que obligaba a seleccionar referencias del Consejo Regulador de Jerez, Isabella —quien ejerció como sumiller del equipo— preseleccionó varias opciones hasta decidirse por la definitiva: un Palo Cortado V.O.R.S. 30 años de Harveys, de Bodegas Fundador

“De todos los que he probado, el Palo Cortado es mi favorito”, compartía la colombiana.

Sin haberlo probado aún, investigaron a fondo su historia y características. El hecho de que Harveys sea la única bodega con entrada en la Casa Real Británica las llevó a construir un storytelling vinculado al Reino Unido. El plato elegido fue un English pie, creación de Sofía, reinterpretado bajo el nombre Pleito del Sherry.

La inspiración conceptual surgió tras profundizar en la historia del llamado “Caso Sherry”, el conflicto legal entre Jerez y el Reino Unido por la protección de la denominación. Les interesaba destacar cómo un vino con enorme proyección internacional había sabido mantener y defender su origen.

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El vino y la fe que marcaron el camino a la victoria

La propuesta se gestó en un verano de viajes y plazos ajustados. Durante meses trabajaron sobre el papel con mapas conceptuales y herramientas digitales, sin perder de vista el objetivo pese a la distancia que las separaba —Sofía en Puerto Rico e Isabella realizando prácticas—.

No fue hasta su regreso a clases, a mediados de septiembre, cuando comenzaron las pruebas reales, con el tiempo en contra y la determinación propia de quienes creen firmemente en su proyecto. 

“El primer día hicimos ocho pies”, reía Sofía. 

El proyecto, respaldado por la universidad, evolucionó gracias al acompañamiento de profesores de cocina, sumillería y sala, así como al apoyo constante de sus compañeros, que aportaron opiniones y críticas constructivas.

Sofía reconoce que no es especialmente aficionada a los vinos de Jerez, pero aquel Palo Cortado la sorprendió por su elegancia y sutileza. Esa singularidad, sumada a la seguridad de su compañera en la elección, reforzó la convicción de que la apuesta era acertada.

Morales y Ramírez son el primer equipo de mujeres en entrar al podio de la Copa jerez

La noticia de que eran finalistas las sorprendió en Peñíscola, durante un viaje con los compañeros del otro equipo de GASMA que también se había presentado a la Copa. 

Entre gritos, llamadas y lágrimas, celebraron juntos el pase a la final, reafirmando el vínculo que la institución fomenta entre sus estudiantes: equipo y familia.

En el veredicto final, el jurado anunció un empate técnico entre dos equipos. Finalmente, el primer puesto fue para el equipo del Basque Culinary Center. El subcampeonato, sin embargo, tuvo un valor añadido: se convirtieron en el primer equipo femenino en la historia de la competición.

Entre risas cómplices recuerdan que tanto compañeros como profesores “querían que ganáramos por ser las primeras mujeres, por ser latinas; por ser quienes somos”.

Ambas aseguran que la experiencia ha reforzado su deseo de seguir compitiendo. Consideran los concursos espacios de aprendizaje intensivo donde el error, la presión y el trabajo en equipo aceleran el crecimiento profesional.

Un último consejo como estudiantes: vocación antes que certezas

A quienes dudan si estudiar gastronomía, hablan desde la experiencia y la convicción. Reconocen que la formación académica les ha proporcionado seguridad y una red de contactos clave para su futuro. Pero subrayan que la verdadera base es la pasión.

“Estudiar no solo son trabajos en Excel o Word, sino estar horas en la cocina, aprendiendo, investigando, viendo cómo trabajan otras personas”, es la motivación que pone Isabella en aspirantes a chef.

GASMA les ha enseñado que la gastronomía exige horas, entrega e implicación constante. Solo cuando existe una vocación auténtica —afirman— se convierte en una carrera tan exigente como preciosa.

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