Ámsterdam primera capital en prohibir la publicidad de carne en espacios publicos

Ámsterdam primera capital en prohibir la publicidad de carne en espacios publicos
Ámsterdam se convierte en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad de carne en el espacio público. Una decisión histórica que conecta alimentación, salud y crisis climática, y que abre el debate sobre el papel de las ciudades en los nuevos modelos alimentarios.
Ámsterdam declara la guerra a la carne en el espacio público
Ámsterdam declara la guerra a la carne en el espacio público
Viernes, Enero 30, 2026 - 15:00

Ámsterdam acaba de marcar un hito que va mucho más allá de lo simbólico. La capital de los Países Bajos se ha convertido en la primera capital del mundo, y la tercera ciudad a nivel global, en prohibir la publicidad de carne en el espacio público, incluyendo paradas de autobús, pantallas digitales y vallas publicitarias municipales.

La medida no afecta al consumo ni a la venta de productos cárnicos, pero sí lanza un mensaje contundente: el espacio urbano no es neutral y puede, y debe, alinearse con los objetivos climáticos, de salud pública y de sostenibilidad alimentaria.

El espacio público como herramienta de política alimentaria

La decisión del Ayuntamiento de Ámsterdam parte de una premisa cada vez más compartida por las ciudades europeas: lo que se promociona en el espacio público influye directamente en los hábitos de consumo.

Del mismo modo que durante décadas se han limitado la publicidad del tabaco o de los combustibles fósiles, ahora el foco se dirige hacia los productos de origen animal, cuyo impacto ambiental está ampliamente documentado. Según datos avalados por organismos internacionales, la ganadería industrial es responsable de una parte significativa de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de contribuir a la deforestación, el uso intensivo de agua y la pérdida de biodiversidad.

Eliminar la publicidad de carne no prohíbe, pero desnormaliza. Y ese matiz resulta clave para entender el alcance real de la medida.

Más allá del clima: salud y modelo alimentario

La iniciativa también conecta con una creciente preocupación por la salud pública. Numerosos estudios científicos asocian el consumo excesivo de carne roja y procesada con enfermedades cardiovasculares, metabólicas y ciertos tipos de cáncer.

En este contexto, limitar su promoción comercial se interpreta como una forma de favorecer elecciones alimentarias más equilibradas, sin recurrir a prohibiciones directas ni discursos punitivos.

Ámsterdam ya había avanzado en esta línea mediante la introducción de menús vegetales en edificios públicos, el impulso de opciones plant-based en eventos institucionales y el apoyo a proyectos de alimentación sostenible. La prohibición publicitaria se suma ahora como una pieza más de una estrategia coherente y transversal.

¿Un precedente para otras ciudades?

El movimiento no es aislado. Ciudades como Haarlem ya habían aplicado restricciones similares, pero el peso simbólico de una capital europea eleva el debate a otro nivel.

La pregunta ya no es si esta medida llegará a otras ciudades, sino cuándo y cómo se adaptará a distintos contextos culturales, sociales y gastronómicos. 

Para el sector de la restauración, especialmente el más vinculado a la innovación y la sostenibilidad,  el mensaje es claro: el futuro pasa por repensar el papel de la proteína animal, explorar nuevas narrativas culinarias y dar mayor protagonismo a vegetales, legumbres y productos de proximidad.

La decisión de Ámsterdam no demoniza la carne ni criminaliza al consumidor, pero sí redefine el papel del espacio público como territorio de responsabilidad colectiva. En plena crisis climática, las ciudades empiezan a asumir que la alimentación también es política urbana.

Una señal potente de que el cambio de sistema no siempre empieza en el plato, sino en los mensajes que lo rodean. Y de que la gastronomía del futuro se juega, cada vez más, fuera de la cocina.
 

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