Muere Óscar Tobía, el bodeguero riojano que hizo de la innovación su manera de entender el vino

Muere Óscar Tobía, el bodeguero riojano que hizo de la innovación su manera de entender el vino

Fallece Óscar Tobía, fundador de Bodegas Tobía y uno de los grandes innovadores de Rioja. Su legado queda en sus vinos y su defensa del tiempo.
Óscar Tobía durante una cata de vino tinto, analizando los aromas de una copa en bodega.
Óscar Tobía, fundador de Bodegas Tobía y referente del vino de Rioja
Domingo, Octubre 18, 2026 - 11:20

Natural de San Asensio, Óscar Tobía convirtió una pequeña bodega familiar en un proyecto capaz de llevar sus vinos a más de 30 países. Su trayectoria estuvo marcada desde el principio por la voluntad de experimentar, asumir riesgos y mirar más allá de los códigos tradicionales de Rioja.

Su aventura comenzó en 1994, cuando puso en marcha Bodegas Tobía tras formarse como ingeniero agrónomo y completar estudios de Viticultura y Enología. Apenas dos años después llegaría uno de los hitos que marcarían su carrera: Alma Tobía 1996, considerado por la propia bodega el primer rosado fermentado en barrica elaborado en España.

Un bodeguero que no tenía miedo a probar cosas nuevas

Innovar fue siempre una constante en su manera de trabajar. Tobía experimentó con fermentaciones en barrica, largas crianzas y nuevas tecnologías, y fue uno de los defensores más firmes del potencial de los grandes vinos blancos de Rioja.

Su apuesta por la internacionalización recibió en 2002 el Premio a la Internacionalización de la Cámara de Comercio de La Rioja. Desde 2010, la bodega desarrolla su actividad en Cuzcurrita de Río Tirón, en unas instalaciones construidas para responder al crecimiento del proyecto y a una distribución que llegó a superar los 30 mercados internacionales.

La propia bodega define su trayectoria a través de cuatro ideas que resumen bien su personalidad profesional: dedicación, honestidad, creatividad y seducción.

Tobía defendía además una Rioja donde los blancos pudieran aspirar a la misma longevidad y consideración que los grandes tintos. En una de sus últimas conversaciones sobre el tema reivindicaba especialmente los blancos Gran Reserva y el valor de las crianzas largas. Para él, había un ingrediente que ningún avance tecnológico podía sustituir: el tiempo.

El tiempo como ingrediente del vino

Uno de los proyectos que mejor resume esa filosofía fue el primer blanco Gran Reserva de la casa, elaborado con la añada 2016 y presentado después de aproximadamente ocho años de crianza entre barrica y botella.

“Para elaborarlo hace falta tiempo, el ingrediente más importante”, explicaba el bodeguero al hablar de esos vinos concebidos no para un consumo inmediato, sino para seguir evolucionando una vez embotellados.

Ese interés por los blancos de guarda conecta con una tendencia cada vez más visible en Rioja. En Excelencias Gourmet hemos contado cómo nuevas generaciones de productores están recuperando viuras viejas y elaborando blancos con capacidad de envejecimiento, una filosofía que Tobía defendió durante años.

También bodegas históricas han reforzado esa apuesta. RODA I Blanco, por ejemplo, nació precisamente con la intención de crear un vino blanco riojano capaz de crecer en botella y desarrollar una larga vida.

Otra pérdida para el vino de Rioja

La muerte de Óscar Tobía llega en un año especialmente duro para el vino riojano. El pasado mes de agosto fallecía también Benjamín Romeo, fundador de Bodega Contador, otra figura decisiva en la modernización y proyección internacional de Rioja.

Dos trayectorias muy distintas, pero unidas por una misma voluntad: demostrar que Rioja podía evolucionar sin perder su identidad.

Óscar Tobía deja detrás las marcas Tobía, Óscar Tobía y Alma Tobía, una bodega consolidada y una manera de entender el vino basada en la curiosidad, la paciencia y el riesgo.

Quedan sus botellas y una idea que resume buena parte de su legado: el vino necesita conocimiento, pero también tiempo. Y él nunca tuvo prisa.

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