UNMAR, cuando el Mediterráneo se convierte en lenguaje
En el nuevo ecosistema urbano de Infinito Delicias nace UNMAR, un restaurante que no solo propone una cocina, sino una forma de entenderla. Aquí, el Mediterráneo no es una geografía, es un hilo conductor que atraviesa culturas, técnicas y sabores.
UNMAR no busca representar un país, sino todos. Cada plato es un ejercicio de integración en el que conviven distintas tradiciones gastronómicas de la cuenca mediterránea, siempre desde una base reconocible, sin perder el origen.
No es fusión. Es diálogo.
Una cocina que conecta territorios y emociones
Detrás de esta propuesta está el chef Gerardo Bracho, con 14 años de trayectoria y una mirada construida entre Latinoamérica y Asia, que aporta profundidad y perspectiva a una cocina que no busca impresionar, sino emocionar.
El equipo, formado por 11 personas en cocina, sostiene un ritmo de unos 20 servicios semanales, consolidando un proyecto que se mueve entre lo gastronómico y lo cultural.
La carta gira en torno al producto, la temporalidad y el respeto absoluto por el origen. Aquí no hay artificio innecesario: hay intención.
Lo que probamos: coherencia, equilibrio y sentido
Nuestra visita confirmó lo que UNMAR promete: una cocina pensada, medida y con identidad.
El recorrido comenzó con un tartar de ternera con espinaca y hojas de mostaza, un aperitivo fresco y equilibrado que abre el apetito sin saturar, marcando desde el inicio una línea clara de cocina.
Los entrantes funcionan como un viaje por el Mediterráneo. El cogollo con labneh y praliné de pipas de calabaza juega con la cremosidad y el contraste tostado; la muhammara de remolacha, miel y nueces aporta profundidad con ese equilibrio entre dulce y tierra; y el borek de pimiento caramelizado y queso feta introduce una textura crujiente que dialoga con un interior fundente.
El falafel con baba ganoush y hierbas demuestra que la cocina vegetal aquí tiene peso propio, mientras que la caballa con ajoblanco y escabeche destaca como uno de los platos más afinados, equilibrando grasa, acidez y frescura con precisión.
El principal, tortellini con sobrasada vegetariana y miel, resume la esencia del proyecto: reinterpretar sin perder identidad, sorprender sin forzar.
Y el cierre, una panna cotta de yogur y naranja, ligera y limpia, funciona como un final coherente, sin excesos, dejando una sensación de equilibrio que acompaña todo el menú.
Sostenibilidad real: más allá del discurso
En UNMAR la sostenibilidad no es un argumento, es una estructura.
La propuesta se apoya en: producto de cercanía, compra en mercados locales, temporalidad estricta, pesca responsable y reducción de la huella de carbono.
Además, parte del producto proviene de su propio huerto, reforzando esa conexión directa entre origen y plato.
La sumiller Silvia Machado construye una selección de vinos alineada con esta filosofía, buscando coherencia más que protagonismo, acompañando sin imponerse.
Pero el compromiso va más allá de la cocina.
El diseño del espacio, firmado por Lucas Muñoz, reutiliza materiales de obra: mesas y sillas elaboradas con madera reciclada y lámparas creadas a partir de poliestireno expandido transformado mediante procesos innovadores, reduciendo así su impacto ambiental.
Infinito Delicias: donde todo cobra sentido
UNMAR forma parte de un proyecto mayor: Infinito Delicias, un espacio de más de 2.700 m² que redefine la relación entre gastronomía, cultura e innovación.
Impulsado por la Fundación Daniel y Nina Carasso junto a los estudios Husos, Elii y Ultrazul, este antiguo complejo industrial se ha transformado en un punto de encuentro para ciudadanos, cocineros, artistas y productores.
Dentro de este ecosistema conviven tres conceptos: Cocina Beta, como laboratorio gastronómico; Cocina Plató, como espacio de divulgación; y UNMAR, como restaurante que materializa la propuesta.
Es el tercer vértice de un triángulo claro: cultura, innovación y alimentación sostenible.
UNMAR no solo propone una experiencia gastronómica, también plantea una forma accesible de vivirla.
Menú diario de lunes a viernes por 16,50€, cambiante y dinámico.
Carta de cenas todos los días, con platos pensados para compartir y descubrir.
Una propuesta que democratiza la sostenibilidad sin renunciar al discurso ni a la calidad.
En un momento en el que el comensal exige coherencia, proyectos como UNMAR marcan el camino.
No se trata solo de comer bien. Se trata de entender qué hay detrás de cada plato, de cada producto, de cada decisión.
UNMAR no busca ser tendencia. Busca ser necesario.