Harina: un universo de texturas y sabores más allá del trigo
La harina es un pilar fundamental para la repostería y la panadería. Es mucho más que un simple ingrediente, significa el crujido de un pan artesanal, la elasticidad de una pasta fresca o el aroma de una pizza recién horneada.
Sin embargo, no todas sus versiones son del todo saludables por su alto procesamiento e incompatibilidad con las personas celíacas.Aunque la de trigo es la reina, la secundan muchas más de las que parecen. Junto a ella conviven las de maíz, centeno, legumbres, frutos secos, arroz, etc. Ante tanta variedad, la pregunta se impone: ¿cuál elegir según la receta y el resultado que buscamos?
Más allá de la harina de trigo: alternativas más saludables
Existe una gran variedad de tipos de harina de alta calidad para satisfacer las necesidades específicas de los clientes. No obstante, la harina de trigo es la más utilizada por su versatilidad, estructura y coste.
No obstante, existen otras alternativas que, por sus cualidades nutricionales y su perfil organoléptico, resultan excelentes para hacer que nuestra dieta sea más rica y equilibrada.
- Harina de avena
Su popularidad no deja de crecer gracias a la densidad nutricional que aporta, con características que la hacen diferencial:
- Hidratos de carbono complejos
- Fibra soluble (beta-glucanos)
- Vitaminas del grupo B
- Ácidos grasos omega-6
- Magnesio, potasio, hierro y zinc
Es ideal para elaborar recetas como las gachas, batidos o en repostería saludable como sustituta de la harina de trigo en galletas o tortitas.
- Harina de centeno
Muy utilizada en el norte de Europa y también en zonas del norte de España, aporta densidad y sabor al pan, además de un característico tono oscuro. Los panes con centeno cuentan con:
- Un alto contenido en fibra e hidratos de carbono de liberación lenta lo que contribuye a mantener la sensación de saciedad.
- Elevado contenido en vitaminas y minerales, así como el ácido linoleico, que ayuda a mejorar la circulación sanguínea.
- Harina de arroz
Se trata de una variedad compatible con personas intolerantes al gluten y también puede ser blanca o integral, como la de trigo. Es comúnmente utilizada en la cocina asiática para rebozados y tempuras. Su sabor es muy suave y puede contribuir a obtener panes húmedos en el interior y con la corteza crujiente.
- Legumbres, otro modo de hacer harina
Más allá de los cereales, las legumbres pueden ser una alternativa interesante gracias a sus cualidades nutricionales y a que, al no provenir del cereal, no contienen gluten. Algunos ejemplos son:
- El garbanzo
- La soja
- La lenteja
Estos son buenos candidatos para transformarse en harina y lograr una mayor aportación de proteínas, fibra, vitaminas del grupo B y minerales como el hierro y el magnesio.
En la cocina árabe se utiliza con frecuencia la harina de garbanzo para hacer falafel. Por otro lado, los panes que contienen estos tipos de harina tienen una textura suave y esponjosa.
¿Hay un día para celebrar la harina?
El 20 de marzo es el día elegido para celebrar el Día Mundial de la Harina y su fecha tiene un profundo simbolismo agrícola y astronómico. Coincidiendo con el equinoccio (momento en que la primavera despierta en el hemisferio norte y el otoño se asienta en el sur), este día marca el equilibrio perfecto entre la siembra y la cosecha alrededor del orbe.
Para los más curiosos, una invitación a descubrirla nueva alternativa: Harina de insectos, fuente de proteína sostenible