“El Chocó en la olla”, una obra premiada que revela la memoria culinaria afrocolombiana

“El Chocó en la olla”, una obra premiada que revela la memoria culinaria afrocolombiana

“El Chocó en la olla” es una obra clave de la literatura gastronómica colombiana que explora la cocina afrodescendiente como memoria cultural viva. A través de la investigación, la oralidad y el territorio, reivindica la herencia africana en la identidad culinaria del país.
Olla caliente y libro el Chocó en la olla
El Chocó en la olla y la memoria afrocolombiana
Sábado, Abril 4, 2026 - 10:00

En el panorama de la literatura gastronómica colombiana, pocas obras logran trascender la simple recopilación de recetas para convertirse en verdaderos ejercicios de memoria, identidad y reivindicación cultural. Este es el caso de El Chocó en la olla: olores, colores y sabores de africanía, libro que fue ganador de la segunda edición del Premio Nacional de Escritura Gastroturística de Colombia, en la categoría de investigación, consolidándose como una referencia fundamental en el estudio de la cocina afrocolombiana.

Una obra que va mucho más allá de la cocina

Más que un recetario, esta obra es el resultado de un proceso investigativo riguroso que articula la antropología, la historia, la oralidad y la gastronomía, para explorar las raíces africanas presentes en la cocina del Chocó. 

El texto surge, además, de una experiencia directa con las comunidades, especialmente a partir del Food Festival Cocina Viva realizado en Quibdó en 2018, espacio que inspiró la recopilación de saberes culinarios transmitidos de generación en generación. 

Uno de los aportes más relevantes del libro es su postura crítica frente a la invisibilización histórica de la herencia africana en la gastronomía colombiana

Los autores evidencian cómo, a pesar de ser un componente esencial, esta tradición ha sido sistemáticamente relegada en los relatos oficiales, que privilegian el encuentro entre lo europeo y lo indígena, dejando de lado el papel fundamental de África. 

En contraposición, la obra propone entender la cocina colombiana como el resultado de una triple matriz cultural: mestiza (europea), indígena y africana, donde esta última aporta no solo ingredientes, sino técnicas, simbologías y una profunda relación espiritual con los alimentos. 

Tradición, oralidad y una cocina entendida como cultura viva

Otro elemento distintivo es la forma en que el libro aborda la gastronomía como una “ciencia de los sentidos”, en la que intervienen el gusto, el olfato y la vista, pero también dimensiones simbólicas, rituales y míticas. La cocina afrodescendiente, según el texto, no solo alimenta el cuerpo, sino que también conecta con lo espiritual, lo ancestral y lo comunitario, integrando saberes que trascienden lo culinario. 

Asimismo, la obra otorga un lugar protagónico a las cocineras tradicionales, reconociéndolas como portadoras de conocimiento, guardianas de la memoria y elementos fundamentales en la transmisión cultural. Desde las plazas de mercado hasta los fogones familiares, estas mujeres han preservado técnicas, sabores y secretos culinarios que hoy constituyen un patrimonio vivo.

El libro también destaca la importancia de la oralidad como mecanismo de transmisión del conocimiento gastronómico. Lejos de los formatos académicos convencionales, los saberes culinarios se han conservado en conversaciones, prácticas cotidianas y experiencias compartidas, lo que convierte esta investigación en un ejercicio de dignificación de esas voces.

Finalmente, El Chocó en la olla invita a replantear la manera en que entendemos la cocina: no como una práctica estática, sino como un sistema dinámico atravesado por la historia, la cultura, la economía y el territorio. En este sentido, el Chocó no es un lugar “en la olla” como metáfora de precariedad, sino un territorio de abundancia simbólica, cultural y gastronómica.

El reconocimiento obtenido en el Premio Nacional de Escritura Gastroturística de Colombia no solo valida la calidad investigativa de la obra, sino que también visibiliza la necesidad de seguir explorando y narrando las cocinas regionales desde enfoques críticos, inclusivos y profundamente conectados con sus comunidades.

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