Cocina de generación, el viaje de Guanajuato

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Redacción Excelencias Gourmet
Diversidad culinaria de Guanajuato

La cocina mexicana es un elemento natural en sí mismo. Lo que aprenden los fogones de la tierra y de las manos de las cocineras que mantienen el conocimiento culinario ancestral hace de la tradición un espíritu, un encuentro y una pasión. Así se entiende el comer en Guanajuato, donde sus cocineras ancestrales han sabido mantener con vida cada una de las técnicas e ingredientes que borbotean en las cocinas tradicionales y hornos de adobe.

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La cocina viva de Guanajuato de norte a sur

Raíces chichimecas, purépechas y mestizas confluyen en las manos de las internacionalmente conocidas cocineras guanajuatenses que buscan en sus platillos mostrar al mundo todo lo que la cocina mexicana tiene para ofrecer. Su ingrediente más especial es el xoconostle, el fruto de las nopaleras, que aporta una acidez muy especial y única a todos los platos.

Guanajuato ofrece un viaje culinario sin igual, con muchos trazos que componen una identidad culinaria general gracias a todas las diferencias de ingredientes y platos típicos que se encuentran en la región.

Norte seco, cocina impactante

En el norte, en Los Altos, un suelo semiárido obligó a la cocina a hacerse a sí misma. Una tierra seca no indica pobreza, sino una adaptación muy interesante y peculiarmente exótica. Un dato a tener en cuenta es que, tal como rezan en Guanajuato desde los más ancianos hasta los cocina guanajuatomás jóvenes: todo lo que se arrastra, camina y vuela, pa’ la cazuela.

Caldo de rata de campo, guisos de ardilla y de víbora, tacos de tantarrias o chinches de mezquite con mole y tortillas ceremoniales de color hechas con muicle, son algunos de los platos que traen los vientos del norte y que, aunque no suelen encontrarse en la mente culinaria habitual, la delicia los precede.

 

 

La magia de la cocina central

Hasta los Pueblos Mágicos del centro arrastra el polvo a la tradición norteña, dejando una pizca de sus saberes y sabores en los platillos más propios de municipios como Jalpa de Cánovas. Allí, los moles de xoconostle, las patitas de cerdo capeadas y las enchiladas de cecina son platillos muy sabrosos y populares, que todo el mundo conoce gracias a las manos de Doña Cuquita.

Un poco más allá, en Ciudad Manuel Doblado se encuentra la cocinera Lulú, cuyas expertas manos cocinan un exquisito caldo de zorra, que engaña, ya que sus ingredientes en ningún momento incluyen a este animal, sino que recoge su nombre de la costumbre que tienen estos animales de acercarse a las nopaleras cuando caen los xoconostles. Otros platos muy reconocidos de la zona son los tacos dobladenses, el caldo de carpa y el pan de amor.

cocineras tradicionales Guanajuato

Tamales en el sur, un viaje perfecto

Acabando el viaje, ya en el sur, Doña María Elba mantiene la cocina de siempre, donde el tiempo es clave para preparar comidas como el tamal de servilleta con manteca, maíz, agua y cacahuate molido, y un relleno de chile guajillo, queso fresco y piloncillo. Mientras, quienes disfrutan de los manantiales que allí se encuentran en su día a día, comen tacos de nata, cajetas, sopa de elote y caldo de pescado, ate de membrillo o tejocote, tamales de ceniza o charales rebozados.

De beber, los guanajuatenses se alegran con un ponche de piña o una taza de atole de alpiste o mezquite, un poco de licor de fresa y una bebida a partir del fermento de cabezas de maguey con un nombre que sonaba tétrico hasta que comimos en el norte: sangre de conejo. También toman cebadina hecha con vinagre de piña, tamarindo y jamaica cocida.

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