La verdad sobre la fecha de caducidad de los yogures
Muchas veces, cuando abrimos la nevera, un temor justificado nos invade el cuerpo. Sucede cuando te has dejado un alimento olvidado. Suele ocurrir cuando lees la fecha de caducidad del yogur del fondo. Este miedo no tiene excusa cuando hablamos de los yogures, dado que no tienen un día límite para su consumo.
Te aclaramos por qué el lácteo no tienen fecha de vencimiento, sino consumo preferente
La ciencia detrás del yogur y su fecha de caducidad
La razón principal por la cual los yogures no tienen fecha de caducidad se relaciona con un ingrediente concreto del lácteo. El postre se elabora con leche pasteurizada mediante un proceso térmico en el que se le eliminan todas las bacterias.
¿Cuál es la clave? Se le añaden otros microorganismos que transforman la lactosa en ácido láctico. Gracias a que este compuesto disminuye el pH del alimento, es más fácil de conservar.
El cambio de la normativa: de la expiración a la preferencia
La fecha de vencimiento de la tapa informa a los consumidores sobre cuándo deja de ser seguro consumir un determinado alimento. Para productos como la carne o el pescado sí es crucial que atender a la fecha, pues saltársela puede finalizar en una intoxicación alimentaria.
En el caso de los yogures, desde el año 2014 no tienen día de expiración, una medida formalizada por el entonces Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente con el fin de unificar la normativa europea. Desde ese momento, las etiquetas de los envases cuentan con consumo preferente.
¿Cuál fue el objetivo de la medida? Evitar el desperdicio innecesario de yogur.
¿Cuándo no se recomienda consumir un yogur?
Los yogures, pasada la fecha de consumo preferente, pierden cualidades, así como parte de la totalidad su sabor y aroma. Asimismo, con el paso del tiempo se puede observar en la mayoría de ocasiones un exceso de suero en la superficie (parte del agua que contiene la leche), pero no hay por qué preocuparse ya que no es dañina.
Podremos denotar si un lácteo no es apto para ingerir en el momento que se observe moho en la parte superior. Si esto ocurre se recomienda tirarlo y asegurarse de que no haya más insumos con el mismo aspecto en el frigorífico.
Ahora que ya conoces esta información te durarán más los lácteos fermentados o, al menos, no irán todos directos a la basura como las últimas galletas que intentaste preparar.