6 curiosidades que no sabías sobre las torrijas, el postre favorito de la Semana Santa
Las torrijas son el postre arquetípico de la Semana Santa y del mes de abril. Son tremendamente fácil de elaborar, y tan deliciosas como calóricas… pero, como suele decirse, sarna con gusto no pica.
Dentro de una simple rebanada de pan también se esconden diversas curiosidades. Puede que no haya tantas como unidades vayas a comer durante el próximo mes, pero siempre merece la pena conocerlas. Al menos, para saber exactamente qué es lo que estás comiendo más allá de sus ingredientes.
6 curiosidades que no conocías sobre las torrijas
1. La Semana Santa es el momento principal, pero no el único
Si eres de Madrid o Cuenca, probablemente no sabías que la torrija no es exclusiva de la Semana Santa. Mientras en otros lugares de España, como Asturias o Canarias, tienen la suerte de comerlas también durante el carnaval. Incluso se dice que en algunas regiones se consumen durante todo el año. Qué suerte. No tanto para las analíticas, pero sí para el paladar.
Para entender por qué hoy las asociamos tan estrechamente a la Semana Santa hay que mirar a los primeros años del franquismo, cuando la celebración religiosa era obligatoria y se buscaban alimentos festivos, calóricos y asequibles para acompañar una Cuaresma marcada por ingredientes sencillos y baratos.
2. Nacieron en el Imperio romano
Se trata de uno de los postres más antiguos que se recuerdan. La receta ha evolucionado con el tiempo en muchos lugares, aunque otros mantienen una elaboración muy similar a la del siglo I en Roma. El gastrónomo romano Marco Gavio Apicio dejó por escrito dos versiones en su tratado De re coquinaria.
Las preparaciones que describe son sorprendentemente familiares:
Pan sin corteza remojado en leche, horneado y untado con miel.
Rebanadas de pan sin corteza remojadas en leche, fritas en aceite y bañadas con miel.
3. Se popularizaron como remedio casero para las parturientas
Ya habíamos avisado de que el origen de las torrijas era curioso.
A comienzos del siglo XVIII se popularizó la idea de que el pan frito con miel ayudaba a las mujeres que acababan de dar a luz a recuperar fuerzas, al tratarse de un alimento muy calórico. Al mismo tiempo, se creía que el consumo de leche ayudaba a favorecer la producción de leche materna.
De ahí surgieron denominaciones populares como “sopes de partera” en Baleares o “torradas de parida” en Galicia, reflejo de su uso como alimento reconfortante tras el parto.
4. Las torrijas pueden ser de leche o de vino
No hace falta utilizar un Gran Reserva, pero conviene saber que las torrijas de vino fueron durante mucho tiempo incluso más habituales que las de leche. Cuando comenzaron a popularizarse en tabernas, era lógico que se acompañaran de vino, por lo que no resulta extraño que también se elaboraran con él.
5. “Cogerse una torrija” es una expresión de ebriedad por una razón
Precisamente por su relación con el vino, la torrija también terminó vinculándose a los ambientes festivos. En algunos lugares se decía que cuando alguien había bebido demasiado, “se había cogido una buena torrija”, una expresión que acabó convirtiéndose en sinónimo de embriaguez.
6. La torrija es internacional
Al tratarse de una receta elaborada con ingredientes humildes, su versión se repite en distintos países. Las tostadas francesas —French toast— son muy típicas del desayuno en Estados Unidos, aunque, irónicamente, su origen se asocia a Francia, donde se conocen como pain perdu, literalmente “pan perdido”, en referencia al aprovechamiento del pan duro.
En Reino Unido también existe una versión con un nombre curioso: poor knights of Windsor, que podría traducirse como “pobres caballeros de Windsor”. El término se relaciona con los uniformes rojos de antiguos veteranos militares de Windsor, del mismo color que la mermelada que tradicionalmente acompaña a este desayuno de pan remojado en leche y huevo, y frito en mantequilla.