Tacacá, la sopa amazónica que adormece la lengua
Si alguna vez has probado el tacacá sin conocer sus ingredientes y después has notado una sensación extraña, no hay motivo de alarma: no te ha sentado mal ni hay nada sospechoso en el plato. La clave está en su origen amazónico. El jambú, una de sus bases, posee efectos analgésicos que provocan un ligero adormecimiento en la boca. Lejos de ser un inconveniente, este rasgo convierte al tacacá en una propuesta singular dentro del universo comfort food.
Con todas las propiedades del guiso, no extraña que el tacacá sea el mejor remedio para cualquier dolencia o simplemente contra el aburrimiento.
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¿Qué es el tacacá? Un patrimonio cultural amazónico
El tacacá es una sopa tradicional de la Amazonía brasileña elaborada con:
tucupí (caldo fermentado de mandioca)
camarón seco
hojas de jambú.
De raíz indígena, es una receta ancestral que ha evolucionado con el tiempo sin perder su esencia. Cada familia conserva su propia versión, con matices en ingredientes, proporciones y procedencias que dependen, en gran medida, de los mercados locales.
Desde el Amazonas, el tacacá se reconoce como saber ancestral
Más que un plato, el tacacá es una expresión de identidad. Las tacaceras, cocineras especializadas en su preparación, representan un oficio transmitido de generación en generación.
Su labor ha sido reconocida como patrimonio cultural en Brasil por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) y la Universidad Federal del Oeste de Pará (UFOPA), consolidando el valor simbólico y gastronómico de esta sopa.
Habitual en las calles de estados como Pará y Amapá, el tacacá se sirve en las populares tacacazeiras. Se consume principalmente como entrante y en pequeñas porciones.
¿Cómo se toma? Del tacacá se dice que se toma (no se come ni se bebe) y se hace sin cubiertos, consumiendo primero el líquido y agarrando con las manos el resto de ingredientes cuando ha rebajado la temperatura.
Lo que debes saber antes de probarlo: el efecto del jambú
Más allá de su simbolismo cultural, el tacacá comporta un significado sensorial curioso. El jambú, conocido como la “hierba eléctrica”, provoca un leve hormigueo y entumecimiento en labios y lengua. Para quien no lo espera, puede resultar desconcertante, pero forma parte del atractivo del plato.
Un remedio sencillo: La intensidad de este efecto se regula ajustando la cantidad de la hierba.
Propiedades del jambú
Si logras encontrarlo, puede convertirse en un ingrediente tan exótico como lúdico en la cocina:
Conocido también como la “hierba de los dientes”, se ha utilizado tradicionalmente por su efecto analgésico para aliviar molestias dentales.
A ello se suman propiedades afrodisíacas, ya que puede potenciar la libido y favorece la circulación sanguínea.
Algunos lo apodan “botox natural” por su contribución a la producción de colágeno y su papel en la lucha contra el envejecimiento celular.
Además de su efecto drenante frente a la retención de líquidos.
Cómo preparar tacacá
Ingredientes:
200 g de jambú (si es seco, remojar previamente)
100 g de harina de tapioca
50 g de camarones secos (remojados y limpios)
2 chiles (al gusto)
1,5 litros de agua
2 dientes de ajo picados
30 ml de aceite vegetal
Sal al gusto
Elaboración:
Remojar los camarones secos y limpiarlos. Lavar el jambú y reservar.
Calentar el aceite en una olla y sofreír el ajo picado.
Incorporar los camarones y cocinar hasta que desprendan su aroma.
Añadir el agua y llevar a ebullición; después, bajar el fuego.
Disolver la harina de tapioca en agua fría e incorporarla poco a poco, removiendo para evitar grumos.
Agregar los chiles y ajustar el picante al gusto.
Incorporar el jambú y cocinar entre 5 y 10 minutos, hasta que libere su característico efecto.
Salar y servir caliente.
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