
Guardado durante más de ocho décadas, este single malt escocés destilado en 1940 por la destilería Gordon & MacPhail ve finalmente la luz. Se trata de un whisky extraordinario no solo por su longevidad, sino también por su historia: fue reservado por decisión de “Mr. George” Urquhart, uno de los pioneros en embotellar whiskies de una sola malta en una época dominada por los blends.
Un whisky que cruzó generaciones
El barril de roble europeo, número 340, fue cuidadosamente seleccionado y almacenado por Mr. George en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, el líquido envejeció en silencio bajo las condiciones ideales del norte de Escocia. Hoy, 84 años después, Gordon & MacPhail anuncia su embotellado bajo la prestigiosa colección “Mr. George Legacy”, convirtiéndose en uno de los single malts más añejos jamás presentados al público.
Tan solo 125 botellas han sido producidas. Una de ellas será subastada en Nueva York con fines ambientales, reafirmando el compromiso de la casa con la sostenibilidad y la protección del planeta.
Diseño firmado por Jeanne Gang
La presentación de esta edición limitada no podía ser convencional. El diseño ha sido confiado a la reconocida arquitecta estadounidense Jeanne Gang, fundadora del estudio Studio Gang, galardonada por su enfoque en la integración entre arquitectura y naturaleza. La botella, con líneas fluidas y modernas, evoca el paso del tiempo y la paciencia con la que fue elaborado este whisky, mientras que el estuche refleja materiales y formas inspiradas en el entorno escocés.
Gang declaró que su objetivo fue “capturar la esencia del envejecimiento: cómo el tiempo da forma y carácter a la materia”. El resultado es una pieza que cruza la frontera entre la alta relojería líquida y el diseño de autor.
Una subasta con impacto positivo
La casa de subastas Sotheby’s será la encargada de vender una de estas exclusivas botellas en Nueva York. Lo recaudado se destinará a proyectos ambientales, reforzando la idea de que el lujo y la responsabilidad social no están reñidos, sino que pueden coexistir en armonía.
Según los expertos, este single malt presenta un perfil aromático profundo y complejo, con notas de cuero, frutas secas, cera de abejas y especias dulces. Su rareza y valor histórico lo convierten en un objeto de deseo no solo para coleccionistas, sino para amantes del whisky que entienden el tiempo como ingrediente principal.
Un legado líquido que trasciende generaciones
Con este lanzamiento, Gordon & MacPhail no solo rinde homenaje a su fundador, sino que también plantea una reflexión sobre la paciencia, el legado y el valor de lo auténtico. En tiempos donde la inmediatez lo domina todo, este single malt embotellado tras 84 años de espera nos recuerda que lo verdaderamente extraordinario necesita tiempo.
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