María Jiménez: “El talento en la gastronomía no tiene género”

María Jiménez: “El talento en la gastronomía no tiene género”

María Jiménez, vicepresidenta de Mujeres en Gastronomía (MEG), analiza los avances y desafíos de la igualdad en el sector gastronómico. En esta entrevista habla de visibilidad, liderazgo femenino, comunidad y del papel de las mujeres en la evolución de la gastronomía española.
María Jiménez, vicepresidente de Mujeres en la Gastronomia"
María Jiménez: “El talento en la gastronomía no tiene género”
Martes, Marzo 17, 2026 - 11:30

Si en los últimos años la gastronomía española ha avanzado hacia un modelo más diverso, representativo y consciente, es en gran parte gracias a voces como la de María Jiménez, impulsora incansable de Mujeres en Gastronomía (MEG).

Su labor ha sido clave para visibilizar a cocineras, productoras, investigadoras, sumilleres, camareras, panaderas y profesionales que durante décadas sostuvieron el sector desde un discreto segundo plano.

En un momento en el que el talento femenino lidera proyectos, marca tendencias y redefine narrativas gastronómicas, Jiménez se ha convertido en altavoz, puente y motor de cambio.

Conversamos con ella sobre la evolución de MEG, los retos que aún persisten y ese futuro en el que la igualdad no sea un objetivo, sino el punto de partida.

“El Congreso de Mujeres en Gastronomía marcó un antes y un después”

MEG nació con la idea de dar visibilidad al talento femenino en la gastronomía. ¿Cuál dirías que ha sido el mayor avance logrado en estos años?

Sin duda, el Congreso de Mujeres en Gastronomía. Fue el primer congreso que organizamos y lo celebramos el año pasado, en mayo, en Alicante. Para mí supuso un antes y un después, porque demostró algo fundamental: que el talento no tiene género.

Fue un congreso donde estuvimos presentes mujeres y hombres, donde se habló de gastronomía, de profesión, de problemas reales del sector que nos afectan a todos por igual. Que además haya sido reconocido por la ciudad de Alicante, nos entregan un premio precisamente por la organización, confirma que se hizo bien y que era necesario.

El origen de un compromiso personal

¿Hay una historia o una mujer del sector que haya marcado tu compromiso personal con esta causa?

María José Sanz Román. Ella siempre dice que la mujer es como una planta preciosa a la que hay que regar: en cuanto lo haces, florece de forma impresionante.

Yo nunca me había planteado si la mujer tenía o no luz propia hasta que hablé con ella. Recuerdo una conversación muy inspiradora en la que me dijo algo que no olvidaré: una cosa es el ego y otra el mérito, y que no hay que restarse valor.

Ella me ayudó a colocarme en mi sitio y a entender que también nosotras tenemos que creernos lo que somos y lo que aportamos.

Del aula a la dirección: el gran desafío

La presencia femenina en escuelas de hostelería es alta, pero no siempre se refleja en puestos directivos. ¿Qué ocurre en ese tránsito entre formación y liderazgo?

Hay un componente educacional muy fuerte. Y también una realidad incómoda: a los hombres se les sigue dando más visibilidad que a las mujeres.

MEG nació precisamente para visibilizar, unir y fortalecer el talento femenino en toda la cadena de valor gastronómica. Durante años las mujeres estaban en el trabajo diario, pero eran invisibles en los espacios de decisión, en los reconocimientos y en el relato del sector.

Hemos avanzado, sí, pero las barreras siguen ahí.

Una red que crea comunidad

Una de las grandes fortalezas de MEG es la creación de comunidad. ¿Qué aporta el apoyo entre mujeres en un sector tan exigente?

Aporta muchísimo. A veces una simple palmadita en la espalda puede marcar la diferencia.

MEG no es solo un congreso anual o reuniones puntuales: es una red real de apoyo y de proximidad.

Somos Mujeres en Gastronomía Nacional, pero ya hemos abierto Mujeres en Gastronomía Turquía y Mujeres en Gastronomía República Dominicana. Además, las delegaciones nos permiten trabajar desde lo cercano, crear encuentros más íntimos y reforzar el sentimiento de pertenencia.

Gastronomía, territorio y memoria

La gastronomía es cultura, territorio y memoria. ¿Cómo trabaja MEG para preservar el legado de mujeres productoras y artesanas?

Eso es precisamente lo que hacemos. Tenemos ganaderas, queseras y productoras que están regresando al campo con proyectos sostenibles y profundamente ligados al territorio.

El año pasado premiamos a una ganadera asturiana maravillosa, una guerrera total, de las pocas que quedan. Para ella el reconocimiento fue un impulso enorme para seguir.

La memoria gastronómica es fundamental, porque España no tiene una única gastronomía: tiene una gastronomía territorial.

Mi padre, gran gourmet y cofundador de la Cofradía de la Buena Mesa, decía que España se divide en tres: en el norte se guisa, en el centro se asa y en el sur se fríe. Es una simplificación, claro, pero refleja muy bien nuestra diversidad culinaria.

El futuro de la igualdad en la gastronomía

Si miras diez años hacia adelante, ¿cómo imaginas la gastronomía española en términos de igualdad?

Ojalá cambie mucho. Pero hay que trabajar muchísimo.

Me preocupan algunos datos recientes que indican un repunte de actitudes machistas entre jóvenes. Pensaba que eso estaba superado y no es así. La educación sigue siendo clave. Si no trabajamos desde ahí, podemos incluso dar pasos atrás.

Un mensaje para las mujeres que construirán la gastronomía del futuro

¿Qué mensaje te gustaría dejar a las mujeres que construirán la gastronomía del futuro?

Que cocinen desde el corazón, porque es la única forma de cocinar de verdad.

Que adoren el producto español, porque tenemos un país para comérselo entero. La materia prima que tenemos es extraordinaria y hay mujeres con un potencial brutal para sacarle todo el partido.

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