Frutilla blanca: un tesoro frutal poco conocido

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Cristina Ybarra
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frutilla

La frutilla blanca, también conocida como fresa blanca o fresa de los bosques, es una variedad menos común de la popular fresa roja. A pesar de su menor presencia en el mercado, esta fruta es un verdadero tesoro que merece ser conocido por su sabor único, sus propiedades nutricionales y su versatilidad en la cocina.

Origen y cultivo

La frutilla blanca (Fragaria chiloensis) tiene su origen en América del Sur y se ha cultivado en diversas partes del mundo. A diferencia de la fresa roja, que es ampliamente cultivada y comercializada, la frutilla blanca se encuentra a menudo en estado silvestre en regiones templadas. Su cultivo ha ido ganando popularidad en los últimos años, tanto por su aspecto atractivo como por su sabor delicado.

El cultivo de la frutilla blanca requiere condiciones específicas. Prefiere suelos bien drenados y una exposición moderada al sol. Es más resistente a plagas y enfermedades en comparación con otras variedades de fresas, lo que la convierte en una opción atractiva para los agricultores que buscan métodos más sostenibles.

Características y sabor

La frutilla blanca se distingue por su color pálido, que puede variar desde un blanco cremoso hasta un tono amarillento. En términos de sabor, es menos dulce que su contraparte roja, pero presenta un perfil de sabor más complejo, con notas de vainilla y un ligero toque ácido que la hace refrescante y deliciosa.

Su textura es jugosa y tierna, lo que la convierte en una opción ideal para consumir fresca, pero también se puede utilizar en una variedad de preparaciones culinarias, como mermeladas, postres, ensaladas y salsas.

Propiedades nutricionales

La frutilla blanca no solo es deliciosa, sino que también es nutritiva. Es rica en vitamina C, antioxidantes y fibra, lo que la convierte en una excelente opción para una dieta saludable. Los antioxidantes presentes en esta fruta ayudan a combatir el estrés oxidativo en el cuerpo, mientras que la fibra contribuye a una buena digestión y promueve la saciedad.

Además, su bajo contenido calórico hace que la frutilla blanca sea un snack perfecto para aquellos que buscan cuidar su peso sin renunciar al sabor.

Usos en la cocina

La versatilidad de la frutilla blanca en la cocina es una de sus mayores ventajas. Aquí hay algunas ideas para disfrutar de esta deliciosa fruta:

Ensaladas: agrega frutillas blancas a ensaladas verdes para un toque de frescura y color.

Postres: utiliza frutillas blancas en tartas, mousses o como cobertura para helados y yogures.

Mermeladas y salsas: prepara mermeladas caseras o salsas para acompañar carnes, que realzarán su sabor único.

Batidos: mezcla frutillas blancas con otros frutos y yogur para un batido saludable y refrescante.

Decoración: su apariencia atractiva las convierte en un excelente ingrediente para decorar platos y postres.

La frutilla blanca es una deliciosa y nutritiva alternativa a las fresas tradicionales que merece más atención. Su sabor único, junto con sus propiedades saludables y su versatilidad culinaria, la convierten en una fruta que no solo es un placer para el paladar, sino que también aporta beneficios a nuestra salud. Con un poco más de cultivo y promoción, la frutilla blanca podría convertirse en un favorito en los mercados y cocinas de todo el mundo. 

 

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Cristina Ybarra