Leer con el paladar: la invitación turca para narrar el aceite de oliva
Bajo el nombre de Yücel Sönmez ha visto la luz en Esmirna,Turquía la primera biblioteca dedicada al aceite de oliva. Apenas 30 metros cuadrados en el Jardín de Olivos Sevilma dan espacio a una colección de 80 variedades de aceite de oliva procedentes lo mismo de Anatolia que el Mediterráneo o Norteamérica.
El proyecto busca contar la historia y cultura de este producto milenario no desde una mirada plana sino integral: sensorial, cultural y patrimonial. La invitación es a “leer sabores”. De ahí que más que un lugar expositivo, se presenta como una experiencia inmersiva que redefine la forma de entender este alimento básico de la dieta mediterránea.
El proyecto, impulsado por el empresario Güven Eken junto al periodista y el fallecido activista medioambiental Yücel Sönmez, a quien le rinde tributo, busca visibilizar el viaje milenario del olivo y la diversidad de la cultura de producción del aceite de oliva.
La propuesta parte de una idea clara: el aceite no es solo un producto gastronómico, sino un reflejo de valores geográficos, ecológicos y culturales.
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Una biblioteca para leer el aceite de oliva
Desde el mismo diseño de las estanterías se puede avizorar que no se trata de una biblioteca al uso. Cuentan incluso con pequeños grifos que permiten a los visitantes probar directamente cada variedad.
A medida que fluye el aceite, también lo hace la historia de su origen: el clima, el tipo de suelo, los métodos de producción y el contexto cultural que lo envuelve.
La idea es ofrecer una experiencia que permita determinar las diferencias entre ellos y mostrar cómo influyen en los maridajes gastronómicos. Así, el visitante puede comparar aceites del Egeo, del Mediterráneo, del mar de Mármara o de distintas regiones de Anatolia
Un templo para la sostenibilidad y el medio ambiente
La biblioteca forma parte de la red del movimiento Slow Food, que promueve la calidad culinaria y la preservación de tradiciones agrícolas. Asimismo, se alinea con el reconocimiento otorgado en 2023 por la Unesco a la cultura del cultivo del olivo como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Aunque actualmente solo cuentan con un tipo de aceite español, procedente de Málaga, la expectativa apunta a ampliar la colección con más referencias de España y de países latinoamericanos como Argentina, Chile o Perú.