Laccao deja de fabricarse en Mallorca tras 80 años
El histórico batido de cacao balear, Laccao, seguirá en los supermercados, pero abandona definitivamente Mallorca tras el cierre de Agama. Más de 80 años de historia ligada al territorio llegan a su fin, dejando atrás algo más que una fábrica.
Un sabor que ya no nace en la isla
Hay productos que se consumen. Y otros que se quedan.
Laccao pertenece a esa segunda categoría.
Durante décadas, el batido de leche y cacao fue parte del día a día en Mallorca: desayunos apresurados antes del colegio, meriendas en verano, rutinas domésticas que se repetían generación tras generación. No era solo una bebida. Era un gesto cotidiano, casi automático, que formaba parte de la identidad de la isla.
Por eso, la noticia de que deja de fabricarse en Mallorca tiene algo más que impacto industrial. Tiene memoria.
Laccao: el final de una historia que empezó en 1944
La historia de Laccao arranca en 1944, cuando comenzó a comercializarse en Mallorca. A partir de ahí, su crecimiento fue constante hasta convertirse en uno de los productos más reconocibles del consumo local.
La creación de Agama en 1958 consolidó su papel dentro de la industria láctea mallorquina, reforzando ese vínculo entre producto y territorio.
Durante más de ocho décadas, Laccao no solo se fabricó en la isla. Se convirtió en parte de ella.
Una desvinculación que venía de lejos
El adiós, en realidad, no ha sido repentino. Hace años, la marca pasó a integrarse en Cacaolat, participada por Damm. Desde entonces, parte de la producción ya se había trasladado fuera de Mallorca.
Formatos como botellas de vidrio o minibricks llevaban tiempo elaborándose en plantas de Cataluña. La isla conservaba, eso sí, un último vínculo: la producción del brick de un litro.
Ese vínculo es el que ahora desaparece.
El cierre de Agama y el último vínculo roto
El cierre reciente de Agama marca el punto final. Con él, también se traslada el último formato que todavía se producía en Mallorca. A partir de ahora, toda la fabricación de Laccao saldrá fuera del territorio balear.
En términos comerciales, el impacto será prácticamente invisible: el producto seguirá en supermercados, bares y hogares como siempre. La receta no cambia. El sabor tampoco debería hacerlo. Pero el origen, sí.
Cuando una marca pierde su lugar
Más allá de lo industrial, hay una lectura que no se puede medir en cifras. Laccao seguirá existiendo. Seguirá vendiéndose. Seguirá formando parte del día a día. Pero deja de ser un producto hecho en Mallorca. Y eso transforma su significado.
Porque hay marcas que resisten los cambios de fábrica… pero pierden parte de su relato. Ese vínculo invisible entre producto y territorio que no aparece en la etiqueta, pero que lo sostiene todo.
Mallorca no deja de tener Laccao. Pero deja de tenerlo suyo.
Y en ese matiz, pequeño, casi imperceptible, está toda la diferencia.
Porque hay sabores que no solo dependen de la receta. También dependen de dónde nacen.