
La vitivinicultura argentina suma un hito sin precedentes: el primer viñedo urbano de Latinoamérica ya es una realidad en pleno corazón de Buenos Aires. Situado en el jardín del Hotel InterContinental Buenos Aires, y a apenas 400 metros de Plaza de Mayo, este proyecto impulsado por Bodega Gamboa abre un nuevo capítulo para el enoturismo y la cultura del vino en la ciudad.
Con 150 plantas de Malbec, Torrontés y Pinot Noir y una producción estimada de 450 a 500 botellas anuales, el viñedo urbano propone acercar la experiencia vitivinícola a vecinos, visitantes y turistas internacionales.
Un terroir único dentro del Casco Histórico
La idea surgió de la filosofía de Gamboa: trabajar con terruños únicos. Tras desarrollar el viñedo más cercano a Buenos Aires y avanzar en su proyecto de vinos oceánicos en la Costa Atlántica, crear un viñedo a pasos de Plaza de Mayo parecía el siguiente movimiento natural.
La elección del lugar no fue casual:
– Un espacio verde amplio dentro del Casco Histórico.
– La posibilidad de ofrecer experiencias de excelencia dentro de un hotel cinco estrellas.
– Un escenario cargado de historia y atractivo turístico.
La propuesta fue presentada al InterContinental hace más de un año. Tras un extenso proceso de aprobación de marca y revisión contractual, el proyecto avanzó gracias a la visión común de “inspirar lo increíble”.
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Las variedades: entre tradición y experimentación
El proyecto comenzó con 150 plantas distribuidas en las dos plazas interiores del hotel, espacios que recuerdan en tamaño y espíritu a Montmartre en París.
Se seleccionaron tres variedades:
– Malbec y Torrontés, como íconos de la identidad argentina.
– Pinot Noir, variedad en la que Gamboa ha destacado por su calidad (94 puntos de Tim Atkin en la cosecha actual).
La idea es seguir ampliando el viñedo hacia la zona con salida a la calle Tacuarí, permitiendo incluso nuevos accesos para visitantes.
Experiencias enogastronómicas junto al viñedo
El viñedo urbano no es solo un atractivo visual: es un espacio vivo para experiencias únicas.
1. Cena entre parras
Una propuesta íntima, a solo tres pasos de las vides, con servicio personalizado y maridaje de vinos.
2. Cocktail de pie
Una opción más relajada, con bocados fríos y calientes elaborados con productos de estación.
3. Mesa campestre
Una mesa larga con:
– quesos regionales
– frutas frescas
– fiambres pampeanos
– terrinas, chutneys y encurtidos
– panes artesanales
– un rincón de cocina típica argentina.
Platos como humita cremosa, mollejas a la brasa, o incluso preparaciones dulces como chocolate blanco con avellanas tostadas amplían la experiencia.
Además, el viñedo puede visitarse desde la calle interna del hotel, sin pasar por el hall principal, de lunes a viernes de 6 a 18.
Cómo será la primera cosecha urbana
La primera vendimia está prevista para la temporada 2026/2027. Existe una pequeña posibilidad de cosechar algo este verano, aunque es poco probable que alcance la calidad necesaria para vinificar.
La idea es realizar la cosecha con:
– trabajadores del sector
– vecinos
– algunos turistas.
El objetivo es que el barrio sienta el proyecto como propio.
La vinificación se evalúa en dos modalidades:
– En la bodega de Gamboa en Campana.
– En el propio hotel mediante ánforas distribuidas en distintos espacios.
La estimación inicial es producir entre 450 y 500 botellas por año. Según adelanta Bodega Gamboa, la idea es subastar las botellas para apoyar a una ONG del barrio o una causa solidaria elegida por el equipo.
Lo próximo: una Wine Window y actividades participativas
El viñedo urbano no se detiene aquí. Próximamente, se inaugurará una Wine Window, inspirado en las tradicionales “ventanitas del vino” italianas:
– Los visitantes podrán tocar una campanita
– y recibir una copa por la ventana.
Se sumarán también actividades de:
– vendimia
– poda
– degustaciones
– talleres de vitivinicultura urbana.
Un nuevo símbolo de enoturismo para la ciudad
Buenos Aires se suma así al movimiento internacional de viñedos urbanos, que ya tienen presencia en París, Viena o Ciudad del Cabo, pero con un toque auténticamente argentino. Un proyecto que acerca el vino a la ciudad, recupera espacios verdes y despierta una nueva forma de vivir la vitivinicultura en pleno microcentro porteño.








