Hay quien disfruta corriendo por la montaña, pintando al óleo sobre lienzo o coleccionando figuras de su serie favorita. Aficiones muy distintas entre sí, pero con algo en común: quienes las practican pueden dedicarles horas sin cansarse… y, tras ese tiempo, una copa de vino siempre sienta bien. Quién sabe si ese momento de disfrute acaba despertando una nueva pasión y te anima a crear una pequeña bodega personal en casa. Para ayudarte a hacerlo a tu medida, aquí van algunos consejos clave.
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Educar el paladar: el primer paso para empezar una bodega personal
El lenguaje del vino es amplio y fascinante, un universo sobre el que podríamos hablar durante horas. Para muchos aficionados, la relación con el vino es íntima y personal, y se vive mejor en casa, rodeados de botellas cuidadosamente elegidas. Antes de empezar a coleccionarlas, es fundamental conocer tus propios gustos y saber en qué ocasión encaja cada vino. Educar el paladar —y educarse en vino— es, sin duda, el primer paso.
Elige el espacio ideal para una bodega en casa
El siguiente aspecto esencial para construir una bodega es el espacio. Tener vino en casa implica ofrecerle un lugar adecuado. Conocer tus posibilidades, pero también tus limitaciones, evitará que las botellas acaben amontonadas en la encimera de la cocina, algo poco práctico y nada recomendable. La bodega debe ser, además, un lugar accesible y cómodo, al que puedas acudir sin obstáculos para disfrutar de tu afición.
Condiciones de conservación del vino
Temperatura y humedad
En cuanto a la conservación, la clave está en un espacio fresco, con ausencia de luz directa y una humedad controlada. La temperatura ideal debe mantenerse entre los 12 y los 15 grados, evitando siempre que supere los 20. Contar con un termómetro ambiental es una buena idea, y aún mejor si puede conectarse al móvil para avisarte de cualquier variación.
Iluminación adecuada
No basta con proteger las botellas de la luz solar: la iluminación artificial también influye. Lo más recomendable es utilizar bombillas tenues, de tonalidad cálida, que eviten la incidencia de rayos UV intensos sobre el vino.
Ten en cuenta la ubicación y seguridad de la bodega (¡aléjala de los niños!)
Conviene recordar que una bodega es un elemento frágil, ya que alberga botellas de vidrio sensibles a vibraciones fuertes. Si hay niños en casa, lo ideal es ubicarla lejos del salón o de la zona de juegos, o en una estancia alejada de sus dormitorios.
Organización, el elemento clave para disfrutar del vino en casa
La organización es otro punto clave. Clasificar las botellas de forma ordenada facilitará su gestión y disfrute. Si tu colección es amplia, puede resultar muy útil llevar un cuaderno o libro de bodega donde anotar la ubicación de cada botella, las fechas de entrada o incluso su evolución con el paso del tiempo. Así sabrás cuándo reponer, cuánto queda o si un vino ha cambiado y conviene consumirlo pronto. Puedes organizar tu bodega como prefieras, aunque las clasificaciones más habituales son:
por denominación de origen,
por tipo de uva,
por tiempo de crianza.
Por último, equípate fuera de la bodega con los accesorios adecuados: un buen sacacorchos, decantadores y copas apropiadas. Porque, al fin y al cabo, ¿qué amante del vino no quiere disfrutarlo como se merece?